Actividad física en el tratamiento de la obesidad. Parte I.

Hoy, entre tanto turrón y preparativos para la Navidad que se avecina, voy a hablaros de uno de los aspectos fundamentales a la hora de tratar y prevenir la obesidad: la actividad física, un pilar muy importante en la terapia de dicha patología y en la prevención de la recuperación del peso perdido.

Photo Credit: tray via Compfight cc

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La reducción de los niveles de actividad física es uno de los factores más importantes en el aumento de la obesidad. Y así lo ratifica un artículo publicado por American Journal of Medicine (resultados obtenidos en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición): “En los últimos 20 años ha habido un fuerte descenso en el ejercicio físico y un aumento del índice de masa corporal (IMC)…”.

La Organización Mundial de la Salud ha incluido la práctica de ejercicio físico (EF) entre las recomendaciones generales para la prevención de las principales enfermedades crónicas no transmisibles como las enfermedades cardiovasculares y la diabetes.

La influencia del ejercicio físico en el balance energético

La energía utilizada en la actividad física afecta al balance energético, lo que a su vez, afecta principalmente a la regulación del peso corporal. Pero es necesario que ésta sea de intensidad moderada a vigorosa para modificar de manera significativa el peso corporal.

Los mecanismos que provocan la pérdida de peso con el ejercicio físico son los siguientes:

  • Consume calorías.
  • Ayuda a controlar el apetito.
  • Contribuye a preservar la musculatura corporal.
  • Reduce factores de riesgo asociados a la obesidad.
  • Produce efectos psicológicos positivos.
  • Se relaciona con el éxito a largo plazo.

Es indiscutible que el EF en sí mismo supone un gasto extra, aunque su cuantificación es muy variable dependiendo de factores ambientales y genéticos. El consumo energético tiene una parte fija: el metabolismo energético basal (GEB “en reposo”); y otra parte variable: en relación con el ejercicio físico.

En muchas ocasiones se ha comentado que el EF aumenta la ingesta por incremento del apetito. Sin embargo, en humanos obesos parece demostrarse que no ocurre así. En esta relativa disminución del apetito parecen estar implicados diversos procesos: el incremento de las catecolaminas, el aumento de la temperatura corporal, aumento de 5-OH triptamina (que produce efectos saciantes), aunque el mecanismo real es todavía desconocido.

En cuanto a la preservación de la musculatura, ésta es de vital importancia, pues produce un pequeño incremento absoluto en el GEB (gasto energético en reposo). De hecho, algunos autores encuentran aumentos del GEB por unidad de masa magra transitorios post-ejercicio durante un período muy variable. En este sentido, el EF podría impedir la disminución del GEB tras la pérdida de peso, contribuyendo de esta manera al mantenimiento del peso conseguido.

La influencia del ejercicio físico en la composición corporal

Una revisión de distintos meta-análisis concluye que los cambios en la composición corporal inducidos por el EF son pequeños, produciendo pérdidas modestas, tanto en el peso corporal total como en la masa grasa. Pero sería una pérdida selectiva de grasa central y también grasa visceral. Este efecto selectivo del EF sobre la grasa central se convierte en una ayuda realmente valiosa, ya que se correlaciona con una mejora en la sensibilidad por la insulina, consiguiendo así una mejor tolerancia a los hidratos de carbono, incluso en ausencia de pérdida de peso global.

¿Sorprendidos? Pues esto es sólo una pequeñísima parte de lo que el ejercicio físico puede ofrecernos. No te pierdas la segunda parte de esta publicación. En ella hablaré de: beneficios del EF, efectos del EF en pacientes obesos con diabetes tipo 2, tiempo requerido para gastar las calorías ingeridas y diversas opciones y alternativas para ponerlo en práctica…

Bibliografía

  • Less exercise, not more calories, responsible for expanding waistlines. American Journal of Medicine.
  • Enfermedades no transmisibles. OMS.
  • El sedentarismo puede ser más responsable del aumento de la obesidad que la alimentación. Noticias infosalus.com.
  • C Vázquez, AI de Cos, C Calvo, CL Nomdedeu et al. Obesidad: Manual teórico-práctico. 2011. Ed. Díaz de Santos.

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