¿Habéis escuchado que el intestino es nuestro segundo cerebro? Así de importante es este órgano del sistema digestivo. En los últimos años, algunos aditivos ampliamente utilizados en la industria alimentaria han estado en el punto de mira por su posible interacción con la flora intestinal. ¿Podrían ciertos aditivos alterar nuestra flora y por ello, aumentar la susceptibilidad de ganar peso, padecer enfermedades coronarias o intestinales?

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La flora intestinal, ese conjunto de millones de bacterias que co-habitan en nuestro intestino, parece jugar un papel mucho más relevante de lo que pensábamos en el estado de nuestra salud y peso. Varios estudios apoyan que las personas con sobrepeso tienden a tener diferente flora intestinal a las personas con normopeso; algunas de las bacterias que forman parte de la flora intestinal en los humanos pueden ser la causa de la acumulación de grasa y por tanto de la obesidad.

En un estudio colaborativo publicado en Science[1], ratones carentes de bacterias en el intestino se les inyectaba las bacterias de humanos gemelos idénticos, uno delgado y otro obeso. Los ratones con las bacterias del hermano obeso engordaban. A ratones obesos a los que se le inoculaban bacterias del hermano delgado, adelgazaba.

A pesar de que durante décadas hemos atribuido las diferencias en el peso por el metabolismo o la actividad física, parece ser que la microbiota juega un papel muy importante.

¿Como influyen los aditivos en nuestra microbiota?

La respuesta aun no la sabemos, pero ha habido una persistente sospecha que a pesar de que consumir edulcorantes artificiales en lugar de azúcar puede ahorrar algunas calorías, estos edulcorantes podrían engañar al cuerpo y reaccionar con aumento de peso de todos modos.

Hay estudios[2] que sugieren que los edulcorantes artificiales, a pesar de no aumentar directamente el nivel de azúcar en la sangre, viajan en la circulación y interactúan con los mismos receptores del sabor dulce que los azúcares naturales. La unión de los edulcorantes artificiales con los receptores del sabor dulce podría regular la expresión del transportador de glucosa intestinal, llevando a elevar el azúcar en sangre[3]. Otro estudio anterior reportaba que el edulcorante Splenda[4] en dosis relativamente moderadas podían causar aumento de peso y cambios en la flora intestinal, eso si, en ratones. A pesar que no tienen calorías para nosotros si son una fuente de alimento de nuestras bacterias intestinales.

Otra investigación[5], los emulsionantes carboximetilceluslosa(CMC) y polisorbato-80(P-80) que se añaden a salsas, helados, nata, quesos y una gran variedad de alimentos para mejorar su textura y prevenir la separación de sus componentes, advertía que la ingesta de estos aditivos, alteraba las bacterias intestinales en los ratones, que a su vez causaba aumento de peso, problemas de azúcar en sangre y inflamación intestinal. Sin embrago, fueron expuestos a grandes cantidades de aditivos, mucho más elevadas a las que una persona se expondría incluso en una dieta compuesta sólo de comida procesada.

Algunos de estas aditivos emulsionantes, por ejemplo, han sido clasificados durante décadas como aditivos con un ingestión diaria admisible (IDA) “no especificada”[6], una expresión que se aplica a las sustancias alimentarias de muy baja toxicidad que, teniendo en cuenta los datos disponibles no representa, un riesgo para la salud. Por ello no considera necesario asignar un valor numérico a la ingestión diaria admisible. Sin embargo, la mayoría de estudios se basan en toxicidad, efectos carcinogénicos y a nivel reproductor; no en la interacción con la flora y sus posibles consecuencias .

Lo que es clave de este tema no es escandalizarnos por posibles efectos, sino entender la relevancia de la interacción de los aditivos y alimentos con la microbiota humana y como esta afecta a toda nuestra salud. Desde hace décadas mirábamos los nutrientes por como afectaban a nuestras células y órganos; pero ahora se está dando importancia a cómo estos afectan a las bacterias que residen en nosotros. Alimentos y aditivos interactúan y las modifican.

El conocimiento de la microbioma intestinal y cómo esta puede afectar el nivel de azúcar en sangre, el sobrepeso o la inflamación intestinal, dará muchas claves y nuevos enfoques en los próximos años. Aunque aún queda mucho, se abre poco a poco un nuevo campo para desarrollar prevención y tratamientos alternativos contra la obesidad y los problemas derivados de ella, desde la diabetes a las enfermedades cardiovasculares.

¿Y cómo comemos mientras?

Mientras la industria y la ciencia continúan avanzando, ¿que podemos comer nosotros y cuanto de peligro real existe? No se trata de obsesionarnos por la peligrosidad de estos aditivos en dietas equilibradas. En mi opinión, está claro que los aditivos no son los causantes de obesidad o problemas cardiovasculares, pero estos primeros indicios, nos da una razón más para intentar comer menos alimentos procesados y avocar por alimentos más naturales.

 

 Bibliografía

[1] Vanessa K. Ridaura1, Jeremiah J. Faith1 and col. Gut Microbiota from Twins Discordant for Obesity Modulate Metabolism in Mice. Science  06 Sep 2013: Vol. 341, Issue 6150, DOI: 10.1126/science.1241214

[2] Suez , Jotham and col. Artificial sweeteners induce glucose intolerance by altering the gut microbiota. Nature. doi:10.1038/nature13793,. 17 September 2014

[3] Mace, O. J., Affleck, J., Patel, N. & Kellett, G. L. Sweet taste receptors in rat small intestine stimulate glucose absorption through apical GLUT2. J. Physiol. 582, 379?392 (2007)

[4] Abou-Donia MB, El-Masry EM, Abdel-Rahman AA, McLendon RE, Schiffman SS. Splenda alters gut microflora and increases intestinal p-glycoprotein and cytochrome p-450 in male rats. J Toxicol Environ Health A. 2008;71(21):1415-29

[5] Benoit Chassaing, Omry Koren, Julia K. Goodrich, Angela C. Poole, Shanthi Srinivasan, Ruth E. Ley, Andrew T. Gewirtz: Dietary emulsifiers impact the mouse gut microbiota promoting colitis and metabolic syndrome. Nature (2015). DOI: 10.1038/nature14232.

[6] Apéndice III. PREÁMBULO REVISADO DE LA NORMA GENERAL DEL CODEX PARA LOS ADITIVOS ALIMENTARIOS.

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