Bueno, pues llegó el día después de Nochebuena y Navidad, y aquí estamos…hartos de comer y de beber, con nuestro estómago pidiendo un poco de clemencia y serenidad. Pero, ¿es necesario tener que sentirnos así?. Pues no, porque tenemos la opción del menú saludable que nos propuso Silvia hace unos días, o hacer el menú tradicional pero medir mucho las cantidades que ingerimos.

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La Navidad no dura 15 días

Sí es cierto que estas dos comidas suelen constar de un plato principal rico en grasas saturadas, como puede ser el asado de cordero, o los dulces y postres navideños, riquísimos en azúcares simples y grasas. Pero bueno, el daño ya está hecho, por tanto centrémonos en los días posteriores a la fiesta. En la mayoría de los hogares es bastante común aprovechar la comida sobrante de los días festivos, y debo decir que eso es un error. Obviamente depende de los alimentos que tengamos, pero si nos han sobrado platos que sepamos que son ricos en grasas, deberíamos congelarlos para consumir en otro momento o si no queremos utilizar esta opción, tomar siempre la comida copiosa en la comida reduciendo la cantidad, como si se tratara de un día normal y corriente. Lo ideal sería pasarnos de calorías tan solo durante los 5 días festivos, no tomarnos la Navidad como una época en la que todo vale, en la que podemos comer y beber de manera desmesurada y sin control.

¿Frutas y verduras? Sí, por favor.

Acompañando siempre el plato principal con una buena ensalada, que nos ayudará a controlar nuestra saciedad y apetito, además de aportar una importante cantidad de fibra, vitaminas y minerales, que en estos días brillan bastante por su ausencia. Al igual que la fruta, porque aunque sigamos picoteando algo de turrón, no debemos olvidar las frutas y verduras en esta época del año. Ya que serán de bastante ayuda para que no se cojan esos kilos indeseados en tan solo dos semanas, una bestialidad se calorías ingeridas de manera gratuita por nuestro organismo.

En vacaciones, muévete.

Tal y como he dicho anteriormente, lo ideal es no excederse con las cantidades ni con los alimentos súper calóricos, pero como ésto es una tarea algo complicada, tenemos que intentar seguir en la medida de lo posible con nuestro ritmo de vida actual. Podemos salir a correr la maratón el día después de Navidad, o apuntarnos a un gimnasio el 7 de enero    ( propósitos saludables de nuevo año en la que existen un número infinito de fracasos). ¿Y por qué digo ésto? Porque hay que fomentar el estilo de vida sana, alimentación equilibrada y ejercicio deberían de formar parte de nuestra rutina diaria. Apuntarse a clases colectivas, caminar, correr, cualquier actividad que implique movimiento y en la que te sientas a gusto y a la vez te diviertas, para tener un buen estado físico y mental durante todo el año.

 

Estefanía Sal González

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