En los siglos pasados, la fermentación ha sido la forma de conservar alimentos frescos para consumirlos en el futuro; en la antigüedad, conservar verduras, cereales y leche fresca era posible  gracias a la fermentación que convertía la col en chucrut, la leche convertida en yogur o el cereal en miso. Pero además de conservar, ingerir fermentados tiene muchos beneficios para ti.

La fermentación es un proceso donde gracias a microorganismos se degradan moléculas complejas para transformarlas en otras moléculas más simples. Es decir, la fermentación descompone  nutrientes en partes más sencillas que nuestro organismo asimila mejor haciendo una predigestión. Fermentar los alimentos permite conservarlos, cambiar su sabor y además tiene beneficios para tu salud.

chucrut_CSS

En primer lugar, son buenos para tu intestino. En los fermentados, las bacterias o levaduras se alimentan de las azúcares naturalmente presentes en los alimentos y como residuo producen ácido láctico y en ocasiones alcohol, que es lo que permite que se preserven los alimentos largo tiempo. Además están repletos de próbioticos, bacterias buenas que ayudan a fortalecer la flora intestinal e impiden el crecimiento de microorganismos patógenos y sus toxinas.

En segundo lugar, las bacterias predigieren ciertos componentes y por ello en el intestino los asimila más fácilmente y facilita la absorción de otros nutrientes. Por ejemplo, algunas personas con intolerancia a la lactosa pueden consumir kéfir o yogur, ya que la lactosa ha sido predigerida y convertida en ácido láctico.

Y además tu sistema inmune se beneficia. El intestino es el gran órgano del sistema inmunitario; reforzar la flora intestinal con las bacterias que nos aportan los fermentados podría ayudar a mejorar el sistema inmunitario, mejorar intolerancias y combatir la inflamación. Se está estudiando que otros efectos puede tener los probióticos en alergias alimentarias e incluso cambios hormonales.

¿Qué alimentos fermentados puedo comer?

Kéfir

El kéfir es un alimento muy saludable y digestivo que deberías pensar en incluir en tu dieta. Contiene menos lactosa que el yogur y es muy rico en fermentos vivos. La fermentación la realiza un hongo que se añade a la leche y se al cabo de unas 48h.

Para hacerlo en casa, debes adquirir el hongo del kéfir; éste hace la fermentación en 48h, luego se cuela y se guarda en la nevera hasta la próxima vez. ¡Casi una mascota!

yogur_CSS

Yogur

El yogur, además de muy accesible para todos, es un alimento muy sano por su acción probiótica; aunque hay que ver las etiquetas nutricionales para evitar algunos muy ricos en azúcares o grasas, o aditivos.

El yogur se puede hacer en casa fácilmente, con o sin yogurtera. Si no tenéis, aquí os dejo la receta:

– 1 litro de leche

– 2 cucharadas de yogur natural

La leche se calienta a medio fuego y se retira antes de que empiece a hervir. Hay que dejar que se enfríe hasta unos 40º antes de añadirle las dos cucharadas de yogur y mezclarlo bien. A continuación, se coloca en un recipiente que conserve el calor, como un termo, durante 12 horas, que es lo que tarda en fermentar y cuajar. Hay que guardarlo en la nevera al menos 8 horas antes de ingerirlo. Puedes escurrir el suero si te gusta más cremoso.

Chucrut o col fermentada

El chucrut es muy típico de Alemania y otros países europeos y se usa de acompañamiento. La col se fermenta con agua y sal, y este proceso hace que aumenten los niveles de glucosinolatos, que ayuda a combatir células tumorales.

col_CSS

Para hacer chucrut en casa, necesitas:

– una col

– 1 litro de agua

– sal

Hay que trocear fina la col y colocarla en una olla donde se le añadir la sal, masajeando para que se mezcle bien. A continuación se pone la col en frascos (lavados y limpios, al baño maría si es preciso) y se aprieta bien para que no quede aire y para que la col vaya soltando todo el agua, hasta que esta propia agua lo cubra  (si suelta poco agua, se le puede añadir un poco de agua hervida). Normalmente se cubre con una hoja de col en el cuello del bote para hacer el vacío.

Se cierran bien los botes y se deja fermentar de 5-15 días de guardarlo en la nevera. Dura unas dos semanas y es sanísimo como acompañamiento de pescados y carnes a la plancha; combina bien con patatas hervidas.

Kombucha

La kombucha esta cogiendo más y más popularidad y esta en boga en el mundo de la nutrición. En California se consume habitualmente, se sirve ya en restaurantes, hay bares especializados en kombucha, se hacen fiestas donde se sirve este te fermentado, rico en probióticos y de sabor peculiar.

kombucha_CSS

Las burbujas y un muy muy bajo contenido en alcohol ha atraído la curiosidad de muchos que ya lo preparan en casa.

La fermentación la genera la simbiosis de levaduras y otros microorganismos. Al té negro  al que se añade unas cucharadas de azúcar, que es convertido en una multitud de componentes más simples disponibles, como vitaminas y enzimas. ¿Te animas a entrar en esta sana tendencia?

Miso

El miso es una pasta producida con la fermentación de granos de soja y opcionalmente mezclada con algunos cereales, como arroz o trigo.  La palabra “miso” en japonés significa “fuente de sabor”, y es que este alimento tiene un sabor fuerte pero agradable. Lo destacado son sus numerosos beneficios: favorece el equilibrio de la flora intestinal, es alcalinizante, calienta y tiene un gran poder antioxidante, además de ser rico en aminoácidos esenciales y minerales y vitaminas.

miso_CSS

El miso se añade a sopas, una cucharadita pequeña es suficiente para cambiar el sabor del plato (añadir demasiado lo hace muy salado). No hay que añadirlo cuando la sopa hierve ya que el calor destruiría las enzimas.
El miso ya se puede adquirir en muchos establecimientos especializados o no en comida japonesa. No es muy recomendado para las personas con hipertensión.

 

 

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: