AVISO A TODOS LOS LECTORES: este artículo no va con ninguna maldad ni con la finalidad de señalar, de juzgar ni de culpar al individuo en cuestión. Sino que se trata de un post que llama a la reflexión y la concienciación de un problema, a día de hoy, bastante cotidiano.

El otro día viví una experiencia que me ha llevado a escribir estas líneas. Y tras un período de tiempo sin escribir en este estupendo blog, me va a venir genial soltar estas palabras:

 

Photo Credit: SiroGraphy via Compfight cc

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Ya en septiembre y prácticamente culminada la temporada estival y de excesos por excelencia, pues muchas personas se olvidan de los buenos hábitos alimentarios y de la actividad física. Vuelve septiembre y con él la vuelta al “orden”, la rutina, madrugar, el colegio y las prisas… Ay las prisas! Prisas para todo: para preparar material escolar, preparar el bocata y el desayuno del niño/a, preparar comidas y cenas, prisas para comer…Y por supuesto prisas también para perder esos kilitos que se han cogido en estos dos meses (que si las fiestas del pueblo, que si cumpleaños, cenas de vecinos, la cervecita, el heladito diario…).

Septiembre y el buffet de dietas

Y ahora es cuando llegan a consulta las reclamaciones y exigencias (y digo esto porque en más de una y dos ocasiones así lo he vivido): “yo quiero una dieta bien estricta, eh, sin hidratos…, así de esas de choque…”, “yo quiero una proteica, que los hidratos son malos…”, “a mi quítame todo lo que haga falta, que vengo con mucha retención de líquidos, con estos calores…” o “aconséjame una ayudita anda…”

A ver, esto no es un buffet ni una carta de restaurante. O acaso vas al médico y eres tú el que le dices el fármaco que ha de recetarte? Tú vas buscando ayuda a un profesional sanitario (que por cierto, sabías que el Dietista-Nutricionista sirve para mucho más que hacerte una dieta de adelgazamiento?), y como tal, además de ayudarte a lograr los objetivos que te propongas, velamos por tu salud y será el profesional el que te paute el tratamiento nutricional que vea oportuno para ayudarte a lograrlo a la vez que no te restará salud, al contrario, la fomentará.

Milagros no, gracias

Si lo que buscas es un milagro, ve a un kiosco a adquirir una revista o si lo prefieres a una librería y comprarte uno de los tantos métodos que existen. Pero si por el contrario, además de perder esos kilos de más te preocupa tu salud acude a la persona indicada para ello. Porque los milagros no existen, puede que pierdas peso a corto plazo. Pero, lamentablemente, a largo plazo, la gran mayoría fracasa, y ¿sabes por qué?

Uno de los principales motivos es porque no ha tenido lugar un CAMBIO DE HÁBITOS. Acción totalmente imprescindible si a largo plazo quieres mantenerte en el peso que has logrado. Pierde peso si así lo necesitas, pero no pierdas tu salud.

Esto no se trata de un buffet ni somos un profesional de pacotilla que expende dietas. Si no hay cambio en tus hábitos probablemente acabes en el inicio del problema. Recuerda: “NADA CAMBIA SI NO CAMBIAS NADA”, porque tú eres el verdadero protagonista del cambio 😉

PD: cuando digo peso, me refiero a exceso de peso en forma de grasa corporal. Porque no es lo mismo perder peso sin saber de dónde (agua, músculo, grasa…), que perder peso en forma de grasa (que sería lo correcto).

Saludos y ¡mucho ánimo a todo aquel que quiera cambiar sus hábitos o esté en ello!

Te recomiendo además esta imprescindible lectura 😉

2 Comentarios

  • Irina Casablanca Publicado 01/09/2016 12:07

    Me ha encantado Patri, enhorabuena.

    Llevas mucha razón, en muchas ocasiones (y más en estas fechas y después de navidad) muchos pacientes llegan exigiendo, sin darse cuenta que lo único que traen son creencias falsas y mitos, y no se dan cuenta que somos nosotros los profesionales sanitarios que debemos pautarle el plan alimentario más apropiado para ellos…

    Paciencia… jejejje

  • Trackback: Tu dieta después de la vacaciones | Cocina sana y segura

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