El ser humano ha avanzado y mejorado su calidad de vida en muchísimos aspectos, pero hay uno en el que parte de la civilización no ha hecho más que entorpecer y dificultar una de las necesidades fisiológicas más importantes: hacer de vientre. Y en concreto la postura que utilizamos para hacerlo.

El retrete que tenemos la mayoría de nosotros en casa está mal diseñado, al menos si prestamos atención a nuestra salud intestinal.

Letrina

Seguramente si has viajado a algún país más allá del occidente desarrollado, te habrá tocado hacer uso de letrinas o de algún agujero en el suelo para hacer tus necesidades, como por ejemplo en Asia y África. Es más, estoy segura que en ese momento pasó por tu cabeza un “¡Qué he hecho yo para merecer esto!” seguido de un pensamiento compasivo porque “pobrecitos, aún no saben lo que es el el váter” mientras en tu retina aparecía un agradable recuerdo de tu trona de porcelana en forma de silla que tienes en casa para cagar (basta ya de sutilezas).

 

Pues querid@ lector/a, te guste o no, ahora es cuando te digo que precisamente esa es la postura correcta, de cuclillas.

¿Por qué es la postura tan determinante?

La respuesta corta es sencillamente que nuestro organismo no está diseñado para defecar (vale, volvemos a retomar la sutileza) en esta postura. Eso es, la postura natural para ir al baño es de cuclillas.

La respuesta más específica es que existe un músculo (músculo puborrectal) encargado de mantener las heces en el intestino mientras estamos sentados, de pie o sencillamente no queremos expulsarlas. El músculo puborrectal rodea la última parte del intestino ejerciendo presión para que las heces no sean expulsadas y solo se relaja completamente dejando salir las heces con normalidad cuando estamos de cuclillas.

cuclillas

parcialmente-relajado totalmente-relajado
Imágenes: Popo.es

El doctor francés Frédéric Saldmann compara esta situación de una manera muy gráfica en su libro El mejor medicamento eres tú: “Pensad en una manguera de riego llena de agua medio doblada: cuesta que el agua salga. Es exactamente lo que ocurre al estar sentado. Cuando el sujeto se pone de cuclillas el ángulo se abre, el pliegue desaparece y el agua puede evacuarse con facilidad”.

Te diré más, el hecho de no utilizar la postura correcta nos hace tener más papeletas para sufrir las temidas hemorroides o trastornos intestinales como la diverticulitis y el estreñimiento. Quizás, si sufres alguna de estas dolencias mejores la sintomatología simplemente cambiando tu postura para ir al baño.

¿Cómo? ¿Tengo que cambiar el baño?

Que no cunda el pánico, la solución es mucho más fácil que meter al albañil en casa y que nos ponga el baño patas arriba. Simplemente pon un taburete bajo tus pies e inclínate hacia adelante, de forma que formarás el ángulo de 35º que tu músculo necesita para relajarse y dejar que todo fluya 😉

De hecho, ya hay empresas que se han puesto las pilas para facilitarnos la vida en este sentido, como Squatty Potty donde puedes encontrar taburetes y acoples especiales para el váter.

Entre los beneficios que tendrás está la mayor facilidad en el acto de evacuar, la sensación de vaciado completo y satisfactorio, menor tiempo necesario para la  completa evacuación y la prevención de las patologías antes nombradas.

Y ahora, ¿vas a cambiar tu postura?

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