Como estamos en plena recolecta del boniato, hoy te voy a contar un poquito sobre él. Pues se trata de un alimento poco conocido, de sabor dulce y muy agradable.

Photo Credit: calafellvalo via Compfight cc

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El boniato es un tubérculo, al igual que la patata, aunque no tiene ninguna relación botánica con ella. Nace de una planta rastrera y, como la patata, crece bajo tierra en las raíces de la planta, desarrollándose en tubérculos de forma ovalada irregular.

Tiene su origen en Sudamérica, siendo ésta junto con los países asiáticos los más consumidores. En España, durante la posguerra, el boniato fue extraordinariamente útil para la alimentación de la población, cuando otros alimentos como la patata escaseaban. Actualmente su consumo va en descenso.

Composición nutricional

La composición es muy similar a la de la patata, rico en hidratos de carbono, aunque con un contenido energético mayor debido al azúcar (responsable de su sabor dulce). Esto favorece que sea adecuado para personas que realizan un gran esfuerzo físico. Las personas diabéticas pueden comerlo pero controlando la cantidad, al igual que el resto de alimentos ricos en hidratos de carbono. Rico en pro-vitamina A o betacaroteno (sobre todo en los de color amarillo y salmón). También contiene vitaminas, sobre todo C, y minerales, de los cuales destaca el potasio, interesante para las personas hipertensas, ya que favorece la excreción de sodio.

Cultivo y conservación

Aunque se cultivan todo el año, ahora están en su mejor momento (octubre-marzo). Su precio es muy asequible. Fácil de distinguir un boniato fresco del que no lo es, pues es una hortaliza que se deshidrata muy rápidamente, por lo que se arruga con facilidad. Debes adquirir los frutos densos y de piel tersa. Es conveniente guardarlos en lugares oscuros, frescos, aireados y sin amontonar y utilizarlos cuanto antes, pues cuando están almacenados más de 8 días, se reducen y arrugan, además de perder gran parte de sus propiedades. Para congelarlos correctamente, conviene cocerlos previamente. Siempre se han de cocinar para consumirlos, ya que crudos resultan indigestos.

Para preparar el boniato…

Sus aplicaciones son muy diversas, aunque no lo parezca es un alimento muy versátil, aunque aquí, en España, su preparación se reduce a asado en el horno. En cambio en Sudamérica y en los países asiáticos son un alimento básico que se consume de numerosas maneras.

Éstos pueden consumirse fritos o salteados (al igual que las patatas), cocidos o hervidos para preparar cremas o purés con otras verduras (por ejemplo, puré de calabacín, puerro, cebolla, boniato y quesito para dar más cremosidad), bizcochos y buñuelos de boniato (típicos en todos los santos), enteros y asados; asado de manzana, cebolla, boniato y hierbas aromáticas para acompañar carnes o pescados, dándole así un toque dulce al plato.

Sería interesante recuperar estos usos también en nuestra cocina, pues hoy día está muy de moda la combinación de sabor dulce y salado. Así pues, te animo a experimentar con él 😉

Bibliografía

Las verduras de muchas maneras. Karin Leiz.

 

 

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