Hoy contamos con la participación de dos grandes profesionales de la nutrición: Nerea La Casta responsable del blog Cocinere y que podréis encontrar en facebook como Nutri-Salus Nerea La casta. Y Lucía Redondo Cuevas, muy conocida en las redes sociales por su labor divulgativa desde la evidencia. Os recomiendo que comencéis a seguirlas, estoy segura de que aprenderéis mucho sobre alimentación, ricas recetas, etc.

Photo Credit: Berries.com via Compfight cc

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¡Muchas gracias chicas por contar con vuestra colaboración y por la labor que hacéis! 🙂

¿Por qué a ellas?

Como os comentaba mi compañera Sonia la semana pasada, iniciamos una serie de artículos especiales con motivo de la Navidad (artículo 1 y artículo 2 con recetas), para acercaros y haceros ver que se puede vivir y disfrutar “otra” Navidad, libre de excesos y con presencia de productos vegetales (que por cierto también pueden dar lugar a platos ricos y vistosos, por si aún no lo sabíais).

Así pues, sin más rodeos compartimos con vosotros las entrevistas:

Nerea La Casta

¿Cómo es la Navidad en una casa vegana sin jamón, sin marisco, etc.?

Primero dar las gracias por haber tenido la posibilidad de ser entrevistada por un equipo de DN como el vuestro! Enhorabuena chic@s. Empezar diciendo que hace poco me han diagnosticado déficit de DiAminoOxidasa (DAO) lo que ha conllevado un cambio bastante importante en los hábitos alimentarios que llevaba hasta ahora. Es por este motivo que para cubrir todos los nutrientes actualmente no soy vegana al 100% sino flexiteriana, es decir, mi alimentación básicamente es vegetariana salvo algunos días en los que incluyo algo de carne blanca, huevo (la yema) o pescado blanco. Por el resto, la Navidad en casa será como los últimos años, intentando priorizar el consumo de vegetales, legumbres, cereales integrales y postres caseros veganos.

¿Qué sientes o cómo reaccionan los demás comensales al ver tu plato “diferente” en la mesa? (porque aunque sean comidas-cenas familiares siempre hay alguien que “no entiende” ese estilo de alimentación…)

Antes ya me pasaba que los de mi alrededor veían “raro” que comiera siempre vegetales y alimentos tipo soja y derivados o seitán. Me han llegado a decir que qué aburrido debe ser comer así, y más ahora que estando en fase 1 del déficit de DAO tengo que estar aún más pendiente de todos los ingredientes visibles y no visibles de los platos. Por lo que quedan aseguradas caras “raras” y comentarios sobre “mis” platos. Pero mi respuesta siempre ha sido la misma antes y ahora: seguir una dieta vegetariana (o vegana) es parte de uno mismo, de tu estilo de vida, y en mi caso es beneficioso para mi bienestar físico y emocional.

¿Qué dulces se ponen en la mesa? Ya que en Navidad hay unos cuantos que tienen manteca de cerdo.

Debo decir que cuento con ventaja ya que el año pasado tuve la posibilidad de especializarme en pastelería tradicional en una escuela de Barcelona, y por cuenta ajena me he aficionado a la pastelería vegana. Por lo que en mi casa se comen los dulces que yo misma preparo. Nada de lácteos y derivados, huevo, azúcares añadidos, o manteca de cerdo. Y os preguntareis que qué se come, pues puedo preparar: galletas de navidad, puding, “falsos” polvorones, turrón de coco y castañas, pan de higos o de dátiles, etc… y bombones de algarroba! Siempre sin descuidar a la gran olvidada: la fruta.

Sabemos que los sucedáneos de hamburguesas, pates y demás productos que se hacen sustituyendo los productos cárnicos por vegetales y legumbres pueden ser opciones para que la gente tome más estos productos, ¿cual nos recomendarías para estos días? ¿hay algún producto que “sustituya” al jamón, salchichón, chorizo…?

Para estos días yo recomendaría usar el seitán para hacer por ejemplo estofado de seitán con setas en su salsa o por ejemplo usar “delicias” de soja ya que su textura recuerda bastante al de la carne. De hecho en una ocasión usé este último producto para hacer un salteado de brócoli con arroz integral y salsa de soja y mi pareja al terminar me comentó que quería repetir ya que esa “ternera” estaba buenísima, no se le “hacía bola” ni se le pegaba en el paladar. Se quedó pasmado cuando le dije que el plato era vegano!

Por lo que respecta a un producto que sustituya al jamón y demás embutidos, hoy en día se encuentran sucedáneos de carne vegetales tipo chorizéticos, pero a mi nunca me han gustado ya que a pesar de ser de origen vegetal, no dejan de ser productos procesados, ricos en conservantes, aditivos y grasas.

Hay gente que piensa que la carne y el pescado tienen buen sabor y que los vegetales son insípidos y comida de conejos ¿qué consejos le darías para mejorar ese sabor y que sean más apetecibles los vegetales y las legumbres?

Mi consejo sería que entren en la cocina con ganas de divertirse. A partir de allí, hace falta un poco de creatividad e imaginación. Hay que hacer más uso de las hierbas y especies aromáticas para potenciar el sabor de algunos alimentos así como usar técnicas de cocción adecuadas. Por ejemplo se pueden cocinar las verduras al vapor para que mantengan todos los nutrientes y queden al dente y no “pasadas”, hacer hummus de legumbres (garbanzos, lentejas,…) con dips de verduras (zanahoria, apio, pimiento,…) para hacer más atractivo el consumo de dichos alimentos, o bien cremas de verduras coloridas, como por ejemplo crema  de col lombarda con leche de coco y semillas de girasol. Al fin y al cabo esto también puede pasar con la comida omnívora. Si siempre te quedas en tu zona de confort, sin atreverte a improvisar, mezclar alimentos y texturas, dicha comida también puede ser insípida y aburrida. Por lo que yo siempre sigo mi lema “pon color en tus platos… y en tu vida”!

¿Tienes algún plato que no puede faltar en tu mesa estos días?

Mi plato favorito para estos días y desde hace un tiempo es el timbal de quinoa roja con soja texturizada y espirales de verduras (cortadas con el spiralizer). Está delicioso y la gente alucina con la combinación de texturas y sabores! Este sería una opción de segundo plato. De primero no suele faltar una crema de zanahoria con cúrcuma y leche de coco. Y por último sorprenderé a los comensales con algún postre novedoso que no puedo desvelar jeje

Nerea La Casta.

Lucía Redondo Cuevas

¿Cómo es la Navidad en una casa vegana sin jamón, sin marisco, etc.? ¿Qué sientes o cómo reaccionan los demás comensales al ver tu plato “diferente” en la mesa? (porque aunque sean comidas-cenas familiares siempre hay alguien que “no entiende” ese estilo de alimentación)

En mi caso, no soy ni vegana ni vegetariana, por lo que no me encuentro en esta situación. No obstante, las situaciones que vivimos aquellos que decidimos cuidar nuestra salud y prescindir de todo tipo de pseudoalimentos envasados no es muy diferente. Estaría bien que pudiésemos respetar las decisiones de cada uno, aunque en mi opinión, creo que aun no siendo vegano o vegetariano, no creo que haya que comer tantos productos animales como se hace (especialmente en estas fechas). Velar por la sostenibilidad del planeta y de quienes habitamos en él, es responsabilidad de todos, ¿verdad?

Con la excusa de la Navidad todos solemos permitimos algunos “lujos”, por lo que podría ser el momento de buscar productos de calidad. Nada tiene que ver el impacto negativo que provoca sobre la salud y el medio ambiente consumir pavo, cerdos, gallinas, vacas, truchas, doradas y demás, criados en libertad, sin medicamentos y alimentados de acuerdo a sus necesidades fisiológicas; con el impacto que provocan los animales criados en explotaciones intensivas y piscifactorías. En cualquier caso, sea como sea, no hay que atiborrarse, mejor comer con moderación y que no sea todos los días. Y en el caso de que las personas de tu alrededor se extrañen de no verte comer hasta reventar, o ver que prefieres comer un plato de hummus a un plato de embutidos, tranquil@, quien ha de decidirlo y entenderlo eres tú y nadie más que tú. Dar sermones de alimentación en las comidas familiares, lo único que suele generar son tensiones innecesarias, para que al final, cada uno siga haciendo y pensando lo mismo que antes.

¿Qué dulces se ponen en la mesa? Ya que en Navidad hay unos cuantos que tienen manteca de cerdo.

¡El dulce!, el sabor estrella de la navidad. Y es que, admitámoslo, somos (salvo muy raras excepciones) golosos. La navidad suele ser una excusa para que muchos de nosotros nos saltemos nuestros buenos hábitos de vida. Mi consejo: no se trata de sufrir por ello, no se trata de dejar de disfrutar de un determinado momento compartido con tu familia o seres queridos, creo que nos lo podemos permitir. Eso sí, recordemos que las comidas/cenas de celebración no son más allá de 5 o 6, contando los días típicos y alguna comida de empresa. Y eso es importante, has de saber que van a proponerte mil y un eventos de amigos, de compañeros, de primos, del club de atletismo, del gimnasio… Deberás de ser capaz de renunciar a algunos de ellos, o al menos proponer planes alternativos a comilonas sin fin. De lo contrario esos kilos de más, o esa sensación de cuerpo inflamado, pasadas las navidades será una realidad. Pasados los días y eventos especiales, el resto de días podemos (por nuestro bien, debemos) seguir nuestra sana rutina alimentaria sin atiborrarnos de los “comestibles” navideños que nos vende nuestra sociedad del consumismo. Lo que no tiene ningún sentido es empezar a comer turrones desde noviembre hasta que se terminan todos los restos allá por febrero. ¡Ah! Y un consejo, no dejes de lado el deporte, será el mejor aliado para no sentirte a reventar durante las fiestas.

En cuanto al tipo de dulces, también hay opciones más sanas, veganas y también ricas. Chocolate negro, negro de verdad (no menos del 80% de cacao) o turrones artesanos con grasas de calidad y con poco azúcar. También se pueden hacer cosas sencillas (y no tan sencillas) en casa. Os contaré lo que me preparo a modo de bombón rápido: un dátil abierto y relleno de un trocito de chocolate puro, grasa de coco virgen por encima rematado con unos frutos secos, ¡Delicioso!

Sabemos que los sucedáneos de hamburguesas, patés y demás productos que se hacen sustituyendo los productos cárnicos por vegetales y legumbres pueden ser opciones para que la gente tome más estos productos, ¿cual nos recomendarías para estos días? ¿hay algún producto que “sustituya” al jamón, salchichón, chorizo…?

La verdad es que no soy nada fan de los sustitutos veganos procesados (morcillas, jamón, queso, hamburguesas, nuggets… todo ello sin productos animales). Mi mensaje es el mismo para las personas que optan por una alimentación vegana que para los que no: ¡come comida!, cuantos menos procesados, mejor. Debemos de cambiar el patrón de hábitos de consumo, en vez de buscar desesperadamente un chorizo vegano, o en vez de comer todo el día ese chorizo del supermercado lleno de E-s…, hay que buscar otras alternativas más saludables.

Los patés a base de vegetales son una gran alternativa. Estas navidades deberíamos de tener en la nevera una buena cantidad de hummus, guacamole o cualquier paté elaborado con legumbres, frutas u hortalizas, con los que saciarnos cuando nos apetezca un snack salado. En caso de querer acompañarlo con algo, es preferible optar por verduras crudas como endivia o zanahoria, aunque también es buena opción un pan integral de espelta o kamut correctamente fermentado. Todo esto por centrarme en lo más conocido, fácil y sencillo, pero existen infinidad de exquisitos snacks veganos que se pueden elaborar a partir de verduras, frutas o legumbres para los más cocinitas; pero ahí no entro, que no es mi fuerte. Para tener una inacabable fuente de recetas aconsejaría a todo aquel interesado que siga a compañeros expertos en el tema como Montse Vallory (@montsevallory), Lucía Martínez (@Dimequecomes), Mireia Gimeno (@mireiagimeno), Juan Llorca (@LlorcaJuan) o Nerea La Casta. Y ya por último, si eres vegetarian@ y consumes algún lácteo, una buena opción es un queso de cabra o de oveja (mejor si es ecológico). Lo que está claro es que hay vida más allá de los embutidos, tanto en su versión convencional como en las versiones veganas.

Hay gente que piensa que la carne y el pescado tienen buen sabor y que los vegetales son insípidos y comida de conejos ¿qué consejos le darías para mejorar ese sabor y que sean más apetecibles los vegetales y las legumbres?

Vivimos en la sociedad que vivimos y tenemos que “apechugar” con ella (nunca mejor dicho). Esta sociedad del consumismo, del placer inmediato, de los sabores fuertes, de lo fácil y rápido, nos ha dado algunas cosas buenas, pero también otras no tan buenas. Es un hecho evidente que la percepción del sabor de los alimentos está muy influenciada por la educación alimentaria que hemos recibido de pequeños (o no tan pequeños). Así pues, si  siempre te has alimentado con grandes cantidades de carne, es probable que, ahora, el día que hagas una comida en la que no hay “chicha”, pienses aquello de que “parece que no haya comido”. Pero la buena noticia es que todo esto se puede (y se debe) re-educar, eso sí, poco a poco que las prisas no son buenas.

En cuanto al sabor de la comida, todo depende de cómo se cocine, y eso sirve tanto para lo vegetal como lo animal. En el caso de las verduras, por ejemplo, un brócoli cocido durante media hora, descolorido y desaborido, no tiene nada que ver con un brócoli cocido al dente y con una rica salsa, ¿o no? Os recomiendo utilizar salsas caseras y sanas para acompañar aquello que cueste más de comer. Os digo la que más utilizamos nosotros últimamente: base de manzana cocida + bebida de avena + aceite de oliva virgen + sal virgen o agua de mar + cúrcuma + pimienta negra + miel cruda + vinagre de manzana no pasteurizado, ¡un espectáculo! De todas formas, como he dicho, el paladar se educa. A mí, personalmente, aunque me gustan estas salsas, me parece bien rico ese brócoli al dente con un poco (o más bien mucho) de aceite de oliva virgen extra extraído en frío.

¿Tienes algún plato que no puede faltar en tu mesa estos días?

Mi alimentación sigue siendo igual que siempre, con muchas hortalizas y con alimentos de la mejor calidad. Lo que no suele faltar en mi casa en las comidas festivas son los purés de verduras. Un buen puré de calabaza o de cebolla suele ser el primer plato de la cena de nochebuena, algo que agradece el cuerpo para enfrentarse a lo que viene después. Y sí, después hay todo aquello típico de las comidas o cenas navideñas, porque navideños somos todos, los nutricionistas también.

Lucía Redondo Cuevas.

Como veis, la abundancia de verduras y hortalizas y con ellas los colores que nos ofrecen, agradables aromas y ricos platos también tienen cabida en esta festividad tan especial para todos nosotros. Nosotros, los D-N también nos damos algún capricho pero sin olvidar la moderación, nuestra salud, nuestro bienestar, nuestro planeta… y todo ello sin dejar de disfrutar al igual que tú también lo haces, junto a tus seres queridos, porque recuerda, no por comprar como si no hubiese mañana y comer hasta reventar vas a ser mejor ni más feliz. Así pues ¡Felices y saludables fiestas! 😉

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