Hoy es el Día Mundial de la Fibromialgia y desde Cocina Sana y Segura queríamos dar a conocer un poco más esta enfermedad. Las personas que la padecen suelen sentirse incomprendidas por su entorno, y por la sociedad en general, al tratarse de una dolencia “invisible” a los ojos de los demás ya que no tiene signos externos.

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La fibromialgia es  una enfermedad que se caracteriza por dolor crónico generalizado, no articular, y sensación dolorosa a la presión de unos puntos sensibles específicos. En el año 1992 fue reconocida como enfermedad por la OMS (Organización Mundial de la Salud). 

Síntomas de la fibromialgia

Según los criterios diagnósticos del American Collefe of Rheumatology (ACR) se considera dolor crónico generalizado cuando:

  1. Está presente en ambos lados del cuerpo.
  2. Está presente por encima y por debajo de la cintura.
  3. También hay dolor en el esqueleto axial (cervicales, dorsales, lumbares y pared torácica anterior).
  4. Dolor a la presión digital en 11 de los 18 puntos definidos (al ejercer una presión equivalente a 4 kg. de peso, estos puntos sensibles son exageradamente dolorosos).

Se considera que en las personas con fibromialgia los mecanismos que nos protegen del dolor funcionan de forma anormal, es decir, su umbral del dolor es muy bajo. Dicho dolor se describe como quemazón, pesadez, punzadas o molestia intensa.

Otros síntomas son:

  • Cansancio: se sienten con falta de energía.
  • Trastornos del sueño: dificultad para dormir.
  • Rigidez por la mañana y sensación de hormigueo y/o adormecimiento en las manos y pies.
  • Migrañas.
  • Ansiedad, irritabilidad y/o depresión: como consecuencia del estado crónico de dolor y fatiga.
  • Síndrome del colon irritable.
  • Falta de memoria y/o dificultad para concentrarse.

Posibles causas o factores desencadenantes de la enfermedad:

  • Acontecimientos estresantes o traumáticos, como accidentes automovilísticos
  • Lesiones recurrentes
  • Malestares o dolencias
  • Ciertas enfermedades: lupus eritematoso, artritis reumatoide,…

Alimentación en la fibromialgia:

La alimentación juega un papel importante en la fibromialgia, ya que puede ayudar a disminuir los dolores,  los trastornos digestivos y  mantener un peso adecuado ya que al no poder realizar mucha actividad física puede haber tendencia a engordar. Unos kilos de más suponen una sobrecarga de los músculos y de los tendones, hecho que puede empeorar la sintomatología de la enfermedad.

Recomendaciones generales:

  • Predominar: verduras, hortalizas, frutas, legumbres, tubérculos, cereales, pescados, huevos, aceite de oliva, frutos secos y semillas.
  •  Aumentar el consumo de alimentos que contengan triptófano, ya que al tratarse de un aminoácido que aumenta la producción de serotonina  en el cuerpo, ayuda a la disminución del dolor y la irritabilidad: nueces, almendras, leche, pescado, huevos, legumbres,…
  • Alimentos ricos en minerales como el magnesio, el calcio y el potasio, y pobre en sodio (sal).
  •  Buen aporte de antioxidantes: vitamina C, A, E, Selenio, …
  • Evitar las carnes rojas, embutidos, mantequillas, margarinas, lácteos grasos,…
  • Consumir  alimentos ricos en Omega-3 por su efecto antiinflamatorio y mejora de los estados de depresión: nueces, pescado azul, semillas de lino (machacarlas),…
  •  Ácido málico y magnesio: juntos parecen tener un efecto calmante en el cuerpo y  efectos positivos sobre el tejido muscular. Además, el ácido málico beneficia al cuerpo por la estimulación del sistema inmune y la producción de energía, lo cual ayuda a aliviar la fatiga asociada a la fibromialgia.

Papel del dietista-nutricionista:

Como en cualquier patología hay que tener en cuenta que no todas las personas toleran igual  un mismo alimento, algunos pueden agravar los síntomas, por lo que en cuestión de alimentación es recomendable acudir al dietista-nutricionista para que nos asesore y nos guíe en el proceso.

Una sencilla herramienta  para descubrir qué alimentos debemos eliminar es el “diario de alimentos”, en el cual el paciente anota lo que ingiere, qué siente en ese momento y horas después. Se suele hacer durante unas semanas en las que se va detectando que alimentos le favorecen y cuales le perjudican con más dolores musculares, de cabeza, agotamiento y/o estado de ánimo.

Hay que tener en cuenta que tras el proceso de eliminación  podemos quedarnos con una alimentación que carece de determinados nutrientes imprescindibles, por lo que el papel del dietista-nutricionista es fundamental para que tras realizar un estudio y cuestionario minucioso,  le entregará al paciente un plan de alimentación personalizado con el que se sentirá mejor y que se deberá modificar según los episodios en los que se encuentre la persona con fibromialgia.

 

Photo Credit: carrie120505 via Compfight cc

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