Estamos ya acabando Julio y parece que este calor no nos va a dar tregua. La verdad es que no soy demasiado fanática de esta estación del año. Aunque el “caloret” sea bienvenido para muchos, para otros no se soporta con facilidad. Una de las bebidas fresquitas que más protagonismo adquiere en estos meses es la horchata de chufa, tradicionalmente elaborada con agua, chufas y otros ingredientes como canela o limón (aunque según la zona, existen variantes de la receta original).

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Pero, ¿Qué sabemos de esta bebida? ¿Son verídicas sus múltiples propiedades para la salud? ¿Puede considerarse saludable y apta para todos los públicos?

Las chufas son unos pequeños tubérculos que según su historia, ya eran utilizados en el antiguo Egipto o en la antigua Persia. Actualmente, la región más famosa por su producción de horchata de chufa es la Comunitat Valenciana. Se sabe que ciertos autores persas y árabes de la antigüedad otorgaban a la chufa beneficios digestivos y desinfectantes, y la bebida era considerada medicinal por considerársela energética y diurética.

Valor nutricional:

A continuación he querido comparar la horchata con otras bebidas de aspecto o composición similar, para valorar de una forma más amena su composición nutricional.

Horchata Leche semidesnatada UHT Zumo naranja comercial
Energía (kcal) 54 – 98 46 43
Hidratos de carbono 11,5 – 13,5 4,6 9
De los cuales azúcares 9,4 – 10,5 4,6 9
Grasas 0,7 – 2,9 1,6 0,2
Proteínas 0,5 – 1,2 3,2 – 3,4 0,7
Fibra 0,1 0 0,1

Fuentes: USDA, CESNID y BEDCA

Tal y como muestra la tabla, la horchata es una bebida bastante energética y nutritiva (sobre todo por su alta concentración de azúcares), por lo que cabría recomendar un consumo moderado. No hay que olvidar que es una bebida popular, que puede encontrarse comercializada por gran cantidad de fabricantes, que en su mayoría suelen añadirle bastante cantidad de azúcar.

En cuanto a su perfil lipídico, cabe destacar que aunque la horchata no es demasiado rica en grasas, la gran mayoría son de tipo monoinsaturado entre los que destaca el ácido oleico1 (como el aceite de oliva virgen).

Constituye una buena fuente de aminoácidos (sobre todo arginina)2 y es apta para personas con intolerancia o alergia a los lácteos o celiaquía. También contiene buena proporción de minerales como el calcio, magnesio, fósforo, potasio, sodio y vitaminas antioxidantes como C y E.

Propiedades para la salud con evidencia científica:

El propio tubérculo en sí, contiene alta cantidad de fibra soluble, polifenoles, aminoácidos esenciales y ácidos monoinsaturados, por lo que algunos estudios han propuesto su consumo en el tratamiento de ciertas enfermedades como la diabetes, la dislipemia, la obesidad, el cáncer de colon o ciertas enfermedades cardiovasculares. Pero esta recomendación se ha demostrado para la chufa natural entera o la horchata tradicional, y no para la horchata comercial azucarada 3,4.

También se ha validado el consumo de horchata tradicional (sin azúcar añadido y de calidad) para tratar alteraciones digestivas como la flatulencia, la indigestión, la diarrea o la disentería, porque contiene mucha fibra soluble con efecto prebiótico para nuestra flora intestinal, además de contener ciertas enzimas (amilasas, catalasas y lipasas) que favorecen la digestión3.

También hay estudios que muestran que puede ser consumida por personas diabéticas, dado que contiene azúcares de bajo índice glucémico. Además contiene el aminoácido arginina, que promueve el buen funcionamiento de la insulina y la liberación de óxido nítrico (vasodilatador natural), aunque aquí añadiría de nuevo que esto es solo aplicable al consumo de chufa u horchata tradicional sin azúcares añadidos. Para nada aplicable a la horchata comercial azucarada que podemos encontrar en la mayoría de establecimientos.

Riesgos para la salud asociados al consumo de horchata o chufa:

Del mismo modo que ocurre con ciertos vegetales, frutos secos y legumbres, los tubérculos también son susceptibles a la contaminación con aflatoxinas. Las aflatoxinas son toxinas producidas por un hongo que puede crecer de forma natural en estos alimentos. El consumo de pequeñas cantidades de estas toxinas no tiene porqué ser preocupante ni generar riesgos graves para la salud, aunque sí que puede ser perjudicial en casos en los que la cantidad ingerida sea elevada y/o constante.

Varios estudios mostraron que aunque la gran mayoría de muestras de chufa y horchata analizadas (origen y/o comercializadas en España) no contenía aflatoxinas, sí se encontró su presencia en un 10-31% de las muestras 5–7. Esto invita a pensar que el consumo de horchata de forma desmesurada o no controlada podría tener una faceta perjudicial poco conocida, que a largo plazo acabaría ganando la partida a los efectos beneficiosos que posee.

Bibliografía:

  1. Properties P. Bioresearch Physicochemical Properties and Fatty Acid Composition of Cyperus. 2011;51–4.
  2. Bosch L. RP-HPLC Determination of Tiger Nut and Orgeat Amino Acid Contents. Food Sci Technol Int [Internet]. 2005;11(1):33–40.
  3. Sánchez-Zapata E, Fernández-López J, Angel Pérez-Alvarez J. Tiger Nut (Cyperus esculentus) Commercialization: Health Aspects, Composition, Properties, and Food Applications. Compr Rev Food Sci Food Saf . 2012;11(4):366–77. 
  4. El-Anany AM, Ali RFM. Studies on the hypolipidemic effects of Coconut oil when blended with Tiger nut oil and fed to albino rats. Grasas y Aceites. 2012;63(3):303–12.
  5. Rubert J, Soler C, Mañes J. Occurrence of fourteen mycotoxins in tiger-nuts. Food Control. 2012;25(1):374–9.
  6. Rubert J, Sebastià N, Soriano JM, Soler C, Mañes J. One-year monitoring of aflatoxins and ochratoxin A in tiger-nuts and their beverages. Food Chem. 2011;127(2):822–6.
  7. Sebastià N, Soler C, Soriano JM, Mañes J. Occurrence of aflatoxins in tigernuts and their beverages commercialized in Spain. J Agric Food Chem. American Chemical Society. 2010;58(4):2609–12.

Photo Credit: nathangibbs via Compfight cc

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