La cara menos dulce de la lactancia

No soy madre, aún no he experimentado por mí misma ninguna de las situaciones por las que pasa una madre, desde el embarazo, pasando por el parto y todo el proceso de lactancia y crianza.

Pero creo que tengo buena capacidad de empatía, y la lactancia es desde hace tiempo mi debilidad.

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La verdad que en mi alrededor no he tenido mamás, en el sentido que no tengo hermanas, primas, cuñadas o amigas que hayan sido madres de momento. Pero, por otro lado, hace poco he terminado mi formación como asesora en lactancia materna, cosa que me ha permitido estar en contacto con muchas mamás y papás.

En esta etapa de formación he descubierto tanto la cara más dulce de la lactancia, como la más amarga. ¿Amarga? Te preguntarás. Sí, la lactancia tiene su cara amarga.

Si hoy te has decidido por leer un post sobre lactancia materna seguramente sabrás (quizás en primera persona) muchas de las cosas que voy a tratar. Pero quizás has acabado aquí casi sin saberlo y ésta puede ser una oportunidad para descubrir que la lactancia no es aquello que te contaron.

La cara amarga de la lactancia

Era una ilusa, lo confieso. Antes de empezar el curso de formación, pensaba que la lactancia era algo “fácil”, tanto para la mamá y el papá como para el bebé.

Qué equivocada estaba. Me he encontrado con testimonios de mamás que poco tienen que ver con la lactancia feliz e idealizada que la mayoría de mujeres esperan. He hablado con mamás afectadas, con sentimientos de culpa que duran años por no haber podido llevar a cabo una lactancia exitosa.

Las razones no son fáciles de explicar. Digamos que la mayoría de las veces no hay un motivo único y suelen ser causas multifactoriales, pero comentaré algunas de las que considero relevantes.

Causas de abandono prematuro de lactancia

Información

Falta de información real  de  todo el proceso del parto, postparto y lactancia.

Falta de apoyo y asesoramiento del equipo médico

En este caso sería de matronas, pediatras, ginecólogos, etc.

Falta de apoyo familiar

La mayoría de madres/ padres con los que he tratado son los bebés de la época del biberón. Con esto quiero decir que sus madres no les dieron pecho o lo hicieron muy poco. En la época de los 70s 80s, muchas madres renunciaron a la lactancia materna por culpa de un entorno que les decía que la lactancia artificial era mejor que la materna (entre otras causas). Con esto nos encontramos el problema que cuando una madre actual busca la referencia inmediata que tiene (su madre) es probable que no haya dado el pecho o que, en el mejor de los casos lo haya hecho durante unos pocos meses.

Esas experiencias personales y argumentos que llevaron a esas madres a no amamantar influyen sobre el apoyo hoy en día a sus hijas. Y sí, son muchas las mujeres que se sienten frustradas porque quien debería ser su apoyo y referente más inmediato en lactancia, no les apoya o no les sabe acompañar como esperan.

Esto complica en muchas ocasiones una correcta instauración de la lactancia materna debido a los desencuentros y diferencias en opiniones generacionales, que se traducen en comentarios hirientes que generan inseguridad y sentimiento de ser juzgada de la madre lactante.

Falta de apoyo de la pareja

La madre puede tener apoyo por parte de todos los ámbitos y estar muy segura de su capacidad de amamantar, pero si la pareja no la apoya, difícilmente (o difícilmente feliz) tendrá una lactancia exitosa. La importancia de la pareja es crucial en cada fase de la lactancia. Su papel, que es el de actor secundario, tiene una importancia determinante.

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Falta de apoyo en el trabajo

Con la incorporación de la mujer al trabajo a los 4 meses del parto se abandonan muchas de las lactancias. Parece un sinsentido que si las recomendaciones oficiales de todos los organismos son claros, “Lactancia materna exclusiva y a demanda hasta los 6 meses”, haya una baja maternal de 4 meses. A mí que vengan y me lo expliquen.

Si a esto se suma la falta de asesoramiento en cuanto a la gestión en las extracciones de leche, derechos y horarios para amamantar en horario laboral (que los hay), etc. en blanco y en botella, una razón más para abandonar la lactancia.

Falta de apoyo de la sociedad

Este punto me crispa. Sí, somos esa clase de sociedad (generalizando, obviamente, pero a veces es necesario hacerlo), que se queda mirando y analizando la portada de la Interviú varios segundos, que mira a quien va en topless, lleva un escote o transparencia. Pero por otro lado no tolera ver a una madre amamantar en público. Le resulta incómodo y molesto. Tenemos un doble rasero, una doble moral.

Amamantar es el acto más natural y humano que hay. Los pechos están para amamantar. Esa es su función. Otra cosa es que en una sociedad tan sexualizada como en la que vivimos en ocasiones no nos de para ver más allá de un órgano puramente sexual y por eso estemos en el punto en el que estamos.

Otros (pero no menos importantes)

Como la presión de la industria farmacéutica y alimentaria, partos prematuros, partos instrumentalizados, patologías asociadas a la madre o al bebé, decisiones personales…

Conclusión

No lo tenemos fácil como mujeres, pero aún menos como madres y menos aún como madres lactantes. 

Desde aquí difícilmente puedo hacer que un pediatra se forme como debe en lactancia materna, ni cambiar las políticas de marketing de la industria farmacéutica y alimentaria, pero si que puedo animar a todas a las madres a buscar ayuda y asesoramiento.

A buscar un grupo de apoyo a la Lactancia Materna en su ciudad o alrededores. Si no hay cerca, optar por asesoramiento online y telefónico puede ser la solución.  Busca apoyo y ayuda antes de plantearte  dejar una lactancia que no quieres abandonar. Ninguna madre está sola si busca ayuda, si conoce sus derechos y lucha por ellos.

Haz de tu lactancia lo más dulce.

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