Ya estamos en verano y las consultas de nutrición van quedando desiertas. ¿Por qué se consiguió el objetivo de peso? ¿Por qué los pacientes han cambiado los hábitos alimentarios y el estilo de vida? La verdad es que no, la mayoría de los pacientes abandona la consulta porque dicen que el verano es para otra cosa, para tomar cerveza en la terraza, para comer helados, para salir a cenar con l@s amig@s,…. Bueno, pues aquí hoy y ahora mismo te voy a contar porque sí, las dietas son para el verano.

verano

Dieta vs cambio de hábitos

En primer lugar más que una dieta lo que tienes que hacer es un cambio de hábitos alimentarios, un cambio a mejor claro. Y el verano es ideal para ello.

En verano el día es más largo y te permite hacer actividades que en invierno apetecen menos, además es como si estiraras el día y te cundiera todo mucho más. ¿No tienes esa sensación? A mí me pasa que me despierto sobre las 6 y media de la mañana con la maravillosa luz del sol y cerca de las 10 de la noche es cuando comienza a oscurecer.

Esta luz natural te hace estar más estimulado, más feliz, incluso haciendo calor.

Alimentos del verano

La razón básica para decir que las dietas son para el verano es que tenemos una variedad de frutas y verduras que te ayudan a mantener una buena hidrataciónjunto con el agua, ya que lo que más contienen, te dan un aporte muy importante de nutrientes (vitaminas y minerales), te ayudan a saciarte y comer menos otros alimentos no tan saludables, facilitan el tránsito intestinal por la fibra que contienen,…

Qué comer para ser saludable en verano

Para estos días lo más importante es que tengas una alimentación variada con una buena base de frutas y hortalizas y luego el resto de alimentos, además de una correcta hidratación (siempre siguiendo tu sensación de sed).

A mí personalmente cuando llega el verano no me puede faltar dos cosas en la nevera: agua y alimentos vegetales.

El agua fresquita siempre apetece más y, si te aburres, puedes darle un toque con unas gotas de limón y edulcorante, sobres saborizantes de agua con edulcorante, infusiones frías, cubitos de hielo de fruta,… Si quieres más ideas en Twitter hay un Hashtag #refrescocasero

En cuanto a alimentos vegetales siempre tengo fruta en la nevera, si alguna vez se madura más de lo que me gusta lo meto en la batidora con un poco de yogur o leche y preparo batido o helados (mucho más saludables que los del súper o la heladería, eso sí para endulzarlos puedes utilizar dátiles, azúcar de panela o edulcorantes sin calorías). Estos helados y batidos puedes prepararlos para tomar todos los días, cuando los comerciales solo se deben tomar de manera ocasional (1 vez a la semana o cada dos semanas).

Otra cosa que me encanta del verano y que ayuda a cambiar nuestros hábitos es que puedes preparar platos sencillos y rápidos, apetecen fresquitos para aguantar el calor. Así que ¿qué mejor que una buena ensalada? Ahí entran en juego muchos alimentos a parte de las verduras y hortalizas, como, el arroz, la pasta, la quinoa, el trigo, etc., eso sí, en su forma integral. Con esto tienes el aporte de hidratos de carbono. Para las proteínas puedes usar legumbres, pescados, carnes y huevos. Sí, has leído bien, legumbres en la ensalada. Yo utilizo botes de legumbres cocinadas que previamente tengo en la nevera, enjuago y escurro bien para luego utilizarlas en la ensalada. La verdad es que en verano no aguanto tomar nada caliente, así que esta es una buena opción si no te gusta tomar plato caliente como a mí.

Ayer vi algo muy interesante en las redes sociales y era hacer cubitos de hielo de café para hacer el café con leche. Es una muy buena idea si eres de las personas que no aguanta la leche caliente en verano y te apetece un café con leche. Yo preparo leche con cacao puro (desgrasado y sin azúcar añadido) para varios días, calentando un vaso de leche y añadiendo el cacao al gusto. Luego añado el resto de leche y a la nevera.

El ejercicio en verano

No hace falta decir de las virtudes de la práctica deportiva junto con la alimentación saludable para mejorar tu salud. Así que este apartado no podía faltar.

En verano yo me encuentro más activa, me encanta el sol y cuantas más horas de luz mejor. Por eso creo que es el mejor momento para practicar ejercicio, eso sí en las horas de menos calor y siempre ejercicio adaptado a tus circunstancias. Si tienes la ocasión de poder trabajar con un entrenador personal, muchísimo mejor.

Vacaciones

Si te vas de viaje no pongas excusas, aprovecha para salir todo el día. Ve a visitar todo lo que puedas y más, muévete, de esta manera ya estarás haciendo ejercicio (posiblemente más que el resto del año sentad@ en la silla de la oficina).

En cuanto a la alimentación, si eres de las personas a las que le gusta disfrutar de la gastronomía, de los lugares que visitas, lo mejor es que pidas pequeñas cantidades, que siempre haya verduras y hortalizas en la mesa.

A las excursiones puedes llevarte piezas de fruta y frutos secos (naturales o tostados sin sal) para los tentempiés.

Cambiar los hábitos en verano

Dicen que para cambiar un hábito por otro es necesario hacer un entrenamiento desde 21 hasta 66 días, claro que cuanto más tiempo mucho mejor. ¿Te acuerdas cuando comenzaste a escribir o leer? ¿A qué conforme más practicabas más fácil era para ti leer o escribir más rápido? Pues esto es igual. Cuanto más tiempo estés modificando tu hábito más fácil será que al final lo hagas de manera inconsciente.

Como el verano son 3 meses tenemos más día y más tiempo libre (sobre todo si tienes la suerte de hacer jornada intensiva) para hacer nuestro cambio de hábitos.

 

Te recomiendo que, aunque hayas dejado las visitas durante la época estival a tu dietista-nutricionista, no dejes de lado tu salud. Mejórala. Proponte un objetivo y cámbialo.

¿Cuál es tu objetivo este verano? ¿Es la primera vez que te lo propones? ¿Qué vas a hacer de diferente esta vez?

 

 

 

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: