Siguiendo el hilo del post que escribió hace un par de semanas mi compañera Sonia en el que hablaba de diferentes maneras de preparar las patatas, hoy te voy a hablar un poco de sus propiedades. En consulta muchos pacientes se han extrañado, e incluso cuestionado, al explicarles que sí pueden comer patatas cuando pretenden perder peso.

Photo Credit: designwallah via Compfight cc

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Debido a que son ricas en hidratos de carbono, la patata ha tenido y sigue teniendo muy mala fama en el marco de una dieta de adelgazamiento, siendo muy cotidianas las siguientes afirmaciones: “la patata engorda, por eso no la como” o “la patata me engorda”. Por ello, hoy te quiero aclarar que no es así, sino todo lo contrario.

Hablemos sobre ellas…

Las patatas son los tubérculos cargados de almidón de una planta perteneciente a la familia de las solanáceas originaria de América Central y del Sur, llegando más tarde a Europa. Parece que Galicia fue la primera zona de España en la que se cultivaron.

Existen más de 200 especies de patatas, aunque suele hacerse una clasificación estacional (tempranas, medio tempranas, semitardías y tardías), de hecho, su composición varía dependiendo de la estación en la que se cultive.

Su valor nutricional…

Son una buena fuente de energía (por su contenido en hidratos de carbono, 18 g por cada 100 g de alimento), vitamina C y minerales como calcio, potasio, magnesio y fósforo. Se caracterizan por presentar niveles significativos de alcaloides tóxicos solanina y chaconina, presentes en sus partes verdes, por ello será conveniente retirar dichas partes. Su índice glucémico es bajo, lo que te va a ayuda a mantener un nivel adecuado de glucemia (azúcar en sangre) y mayor sensación de saciedad durante más tiempo. Son ricas en hidratos de carbono, sí, pero no por ello has de eliminarlas de tu dieta, pues se tratan de hidratos de carbono complejos.

La forma de cocinarlas incide en sus virtudes o inconvenientes. Así, cocinadas sin grasa: al vapor, hervidas o al horno, será la mejor forma de prepararlas, pues no aumenta su valor calórico. Cocinadas con grasa y durante un tiempo prolongado, no sólo pierden muchas de sus propiedades, sino que su valor calórico aumenta considerablemente. Así, mientras una patata cruda aporta 84 calorías por cada 100 gramos, las patatas fritas aportan 289 y las patatas chips 470. Una gran diferencia, ¿verdad?.

Después de todo lo dicho, mi consejo es que tanto si estás siguiendo una dieta de adelgazamiento como si no, no culpes a un alimento en concreto porque sí. El secreto está en cómo se prepara y con qué se acompaña; en el equilibrio, la variedad de nuestra dieta y la energía total ingerida diariamente. Te animo a comerla de manera habitual, pues se trata de un alimento muy versátil y que a prácticamente todos nos gusta, fácil de combinar con un gran número de alimentos y están riquísimas!

Bibliografía

O Moreiras, A Carbajal, L Cabrera, C Cuadrado. Tablas de composición de alimentos. Ed. Pirámide.

K Leiz. Las verduras de muchas maneras.

Harold McGee. La cocina y los alimentos. Enciclopedia de la ciencia y la cultura de la comida.

 

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