En el post de hoy os voy a hablar de esta interesante verdura, la cual aparece en los súper batidos antioxidantes que la Preysler toma todas las mañanas. ¿De verdad creéis que su belleza y “tipazo” se puede atribuir única y exclusivamente a estos batidos con “súper poderes”?. En su paso por el programa televisivo “El Hormiguero”, dejó bien claro que ella come mucho, aunque todo hecho en casa, y que su silueta es meramente genética. Yo no me lo creo, pero en fin, vamos al grano: Las espinacas.

Photo Credit: rofi via Compfight cc

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Se trata de una verdura de hoja perteneciente a la familia de las Quenopodiáceas. Procedentes de Asia, fueron introducidas en Europa por los árabes a través de España hacia el siglo XI.

Existen, fundamentalmente, dos variedades de espinacas, determinadas por la temporada. Las de invierno (septiembre-noviembre), de consistencia y sabor más fuerte, con hojas más rizadas y color más oscuro, se obtienen en hojas sueltas. Mientras que las de primavera (febrero-mayo) son más delicadas, pequeñas y de color ligeramente más claro y se recolectan en ramilletes.

Hablemos de propiedades

Sus propiedades son numerosas. Al igual que todas las verduras son muy ricas en agua y fibra y pobres en calorías (por ello son grandes protagonistas en dietas de adelgazamiento), ricas en minerales como calcio, potasio, fósforo, yodo y magnesio y en vitaminas: A, C, E (con grandes propiedades antioxidantes) y del grupo B, como el ácido fólico. En contra de lo que se cree, no son tan ricas en hierro, los músculos de Popeye no se debían a las espinacas.

Al ser tan ricas en calcio y ácido fólico, las convierte en una verdura muy interesante en el embarazo y lactancia.

El momento de la compra

Al tratarse de una verdura tan frágil, en el momento de la compra debemos buscar aquellas con un aspecto firme y de un color intenso, ligeramente humedecidas, pero no mojadas, ya que se pudrirían muy fácilmente.

Aplicaciones culinarias

Las espinacas de primavera se pueden consumir crudas en ensaladas, pues son muy tiernas. También se pueden consumir cocidas, pero la mejor opción sería rehogadas o salteadas, al vapor, en cremas o purés, gratinadas, en pizzas, pasta (lasaña, canelones y pasta rellena), con huevo (tortilla o revuelto) y también como envoltura y guarnición de pescados y como relleno de carnes. Les va muy bien la condimentación a base de nuez moscada, pimienta, albahaca y clavo. Combinada con alimentos resulta más agradable, pues su sabor es intenso y amargo, por este motivo son muy poco apreciadas por la población en general y sobretodo por los niños.

Por su gran contenido en agua, tras la cocción se reducen mucho. Por ello, hay que contar con 400-500 g por persona si va ser el ingrediente principal del plato y como guarnición 200-300 g/persona.

Requieren un lavado minucioso, pues si las lavamos sumergiéndolas en agua, quedarán impurezas, por ello es aconsejable lavarlas bajo en chorro de agua fría.

Como ocurre con el resto de verduras, será importante limitar el tiempo de cocción para evitar la pérdida excesiva de nutrientes. Las espinacas de primavera se pueden cocer al vapor durante 2-4 minutos o cocerlas sumergiéndolas en agua hirviendo ligeramente salada durante 2-3 minutos. Siendo más recomendable cocinarlas al vapor, sobre todo las de primavera, más tiernas y de sabor más suave. El agua de cocción no es reutilizable.

Advertencia: las espinacas cocidas o calientes no deben guardarse a temperatura ambiente, pues el nitrato que contienen, con las bacterias se convierte en nitrito (sustancia perjudicial). Deben ser guardadas inmediatamente en el frigorífico. Tampoco sería aconsejable recalentarlas en el microondas, sino rápidamente sobre el fuego, para así evitar la formación de nitritos.

Se trata de una verdura muy interesante debido a sus propiedades y, a pesar de ser muy rechazada, es muy agradecida en la cocina, pues se pueden elaborar numerosos platos con ellas. A mi me encantan en tortilla, gratinadas con queso y nata ligera y en lasaña o canelones con bechamel y salsa de tomate casera y rehogadas con pasas y piñones. Riquísimas! Y a ti, ¿cómo te gustan?

Patricia Fernández García.

Bibliografía

Karin Leiz. Las verduras de muchas maneras.

Tabla de composición de alimentos. O Moreiras, Á Carbajal, L Cabrera, C Cuadrado. 13ª Edición.

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