Más etiquetas, menos salud

Todo empezó hace unos días, cuando un profesor del post-grado que estoy realizando, nos habló del etiquetado nutricional. Pues explicaba qué a mayor complejidad del etiquetado, menor calidad nutricional presentaba el producto. ¿Cómo se interpreta esto? ¿Os habéis parado alguna vez a leer alguna etiqueta? ¿Cuántos alimentos de los que lleváis en el carrito de la compra llevan etiqueta?

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Si prestáis atención a la compra que realizáis a diario, de forma semanal o mensual, os sorprenderá la cantidad de productos que llevan algún tipo de etiquetado. Los alimentos envasados que consumimos deben llevar, obligatoriamente, desglosados los ingredientes que lo componen, siempre y cuando, dicho alimento esté compuesto por más de un ingrediente. El etiquetado os indica los ingredientes por orden descendente de cantidad. Es decir, que el primer ingrediente es del que más hay en el producto, y del último ingrediente, es del que menor cantidad habrá. Por ello, prestad atención al orden de los ingredientes, pues puede que estéis consumiendo algo que pensabais que era otra cosa…

 

 

¿O acaso pensáis que el queso rallado envasado es solo queso? ¿O que la carne picada procesada solo lleva carne?

Puede que al leer el etiquetado de muchos productos os sorprenda su composición.

Por otro lado, también encontraréis en el mercado productos sin etiquetar.

¿Cuáles son estos productos que no llevan etiquetada?

Estos son los alimekntos que al contener un único ingrediente en su composición, no es necesario que lleven una etiqueta que lo corrobore. Encontraréis estos alimentos sin etiquetar en los productos frescos, como frutas y verduras, en productos a granel como frutos secos o legumbres y en productos envasados que solo lleven un ingrediente. Os pongo un ejemplo para que lo veáis más claro. En un supermercado podéis comprar unas alcachofas frescas, que no llevaran etiqueta; unas en conserva, que pueden llevar sal y algún aditivo más; o unas precocinadas y congeladas, que llevaran algún tipo de grasa vegetal además de otras cosas. Cómo podéis imaginar no todas las alcachofas tendrán el mismo valor nutricional. ¿Adivináis cuál es más saludable? ¿Con cuál os quedáis? Haced esta reflexión cuando estéis llenando el carrito de la compra.

Puede que las etiquetas nos proporcionen mayor información sobre los productos que consumimos, pero no os dejéis engañar por la apariencia. Cuando un producto presenta un etiquetado es porque lleva “algo más” de lo que vemos a simple vista, y ese “algo más” es un peligroso factor que perjudica nuestra salud. Sobre todo aquellas etiquetas que indican:

  • “Bajo en…”
  • “Enriquecido en…”
  • “0% en…”

Por ello, os aconsejo elegir siempre productos frescos, no procesados ni envasados y cuando menos etiquetas lleve, mejor.

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