Nos encontramos en una época en la que todo el mundo se encuentra resfriado, tiene tos o dolor de garganta. Muchos tomaremos productos naturales como remedio para ayudarnos a pasar por ese mal trago, como la miel.
Pero ¿qué es lo que realmente dice la evidencia científica acerca de la utilización de la miel para aliviar los síntomas del resfriado como la tos? Hoy quiero explicarte qué dice la investigación científica al respecto y ayudarte a decidir si tomarla o no.
 
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¿Qué es la miel?

Primero de todo vamos a definir que es exactamente la miel.
“La miel es la sustancia natural dulce producida por la abeja Apis mellifera a partir del néctar de plantas o de secreciones de partes vivas de plantas o de excreciones de insectos chupadores presentes en las partes vivas de las plantas, que las abejas recolectan transforman combinándolas con sustancias específicas propias, depositan, deshidratan, almacenan y dejan en colmenas para que madure.
La miel está compuesta de diferentes azúcares (principalmente fructosa y glucosa) y de otras sustancias (como ácidos orgánicos, enzimas y partículas sólidas derivadas de su recolección).
El color de la miel puede tener desde un tono casi incoloro a un tono pardo  oscuro. Puede tener también una consistencia fluida, espesa o cristalizada. El sabor y el aroma pueden variar, ambos derivan del origen vegetal.”
Esto es lo que dice el Real Decreto 1049/2003 de la Norma de calidad relativa de la miel.

Propiedades terapéuticas de la miel

Entre las propiedades terapéuticas que se le atribuyen a la miel podemos encontrar diferentes como antioxidante, antiinflamatorio, antimicrobiano, antiviral y antiulceroso. En la revisión de Viuda-Martos M, et al (2008) se indica que todas estas características se pueden deber a los compuestos fenólicos como son los flavonoides, que se encuentran en la miel.
Por otro lado, ese mismo año se publicó otra revisión, Bogdanov S, et al (2008) en el que se explica que la miel contiene en su mayor parte hidratos de carbono (sobre todo fructosa y glucosa) y que, dependiendo de su origen vegetal, tiene un índice glucémico más o menos alto. También se expone en el artículo que la miel está compuesta por proteínas, enzimas, aminoácidos, minerales, oligoelementos, vitaminas, compuestos de aroma y polifenoles. Finalmente,  se concluye con que todos estos componentes tienen efectos nutricionales y positivos para la salud, aunque esto hay que cogerlo con pinzas, ya que sólo es posible en el caso de que se consuman dosis mayores de 50 a 80 gramos por ingesta (esto lo detallaré en la composición nutricional).
La EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) publicó un informe en 2010 a petición de la Comisión Europea acerca de las afirmaciones de salud relacionadas con la miel. En este informe se especificaban tres presuposiciones acerca de este alimento:

  • Salud respiratoria mediante la presencia de fitoquímicos antioxidantes,
  • La singular composición y proporción de sustancias eficaces agrega energía al cuerpo y
  • Estimula todo el metabolismo y el sistema inmunológico.
En cuanto a las tres consideraciones, la EFSA concluye que la relación de causa y efecto no está establecida entre el consumo de miel y los efectos que se les quería atribuir. Hay que decir que en este informe se explica que en los estudios facilitados no se especifican tampoco las variedades de miel a las que se le atribuyen estas propiedades saludables.
En 2014, Oduwole O, et al realizó una revisión para evaluar la eficacia de la miel para la tos aguda en niños en el ámbito ambulatorio. Esta revisión solo incluyó tres ensayos controlados aleatorios con la participación de 568 niños. Los estudios compararon miel con dextrometorfano, difenhidramina, “ningún tratamiento” y el placebo  para estudiar el efecto en el alivio sintomático de la tos. En esta revisión se concluye que no hay suficiente evidencia a favor o en contra del uso de la miel para la tos.

Composición nutricional

La miel está compuesta por un 99% de hidratos de carbono y un 1% de proteínas, esto quiere decir que es rica en hidratos de carbono y además es pobre en nutrientes.
En 100 gramos de miel encontramos alrededor de unas 315 kcal, y diréis, en una cucharada no caben 100 gramos. Por supuesto que no. Una cucharada sopera (depende de lo grande que sea la cuchara) puede contener entre 12 y 15 gramos de miel aproximadamente, con lo que tendremos suficiente para endulzar cualquier infusión. Esto supone entre 37,8 y 47,25 kcal. ¿Y si nos vamos a las recomendaciones de tomar unos 50-80 gramos para conseguir que sí tenga efectos positivos sobre la salud? Aquí encontramos que la ingesta supone entre 157,5 y 252 kcal. Esto supone una merienda o un desayuno aproximadamente y depende de las calorías que necesitas, pero solo de hidratos de carbono, del resto de nutrientes nos olvidamos.

Conclusiones

Antes de exponer las conclusiones finales, quiero advertir que hay que tener cuidado de no administrar miel a niños menores de un año, que la miel puede tener componentes alérgenos, así como algún efecto indeseable por la presencia de un bicho llamado Clostridium botullinum.
Como en muchos otros campos de la nutrición, queda mucho por estudiar. Para poder tener unas conclusiones a favor de las propiedades terapéuticas o en contra de ellas hacen falta más estudios y bien descritos.
Hay que hacer una reflexión al leer las conclusiones de la EFSA al respecto diciendo que el alimento, miel, no se encuentra suficientemente caracterizada en cuanto a las propiedades saludables que se le atribuyen y que la relación causa y efecto no se encuentra establecida entre el consumo de miel y los efectos declarados.
Si nos vamos a la revisión realizada en 2014 tampoco hay nada concluyente ni en contra y a favor, con lo que esto demuestra de la necesidad de realizar más estudios para corroborar o no estas propiedades.
Con todo ello, también hay que tener en cuenta que es necesario que los estudios incluyan la procedencia de la miel con la que realizan la investigación, así como detallar las características y los componentes que se encuentran en dicha miel.
¿Y tú, tomas miel cuando tienes tos? Si lo haces, ¿de qué tipo es? ¿Te calma?
Si necesitas saber más información, tu dietista-nutricionista podrá aclararte las dudas.
Fuentes
  1. Real Decreto 1049/2003, de 1 de Agosto, por el que se aprueba la Norma de calidad relativa a la miel.
  2. M. Viuda-Martos, Y. Ruiz-Navajas, J. Fernández-López, J.A. Pérez-Álvarez. Functional Properties of Honey, Propolis, and Royal Jelly. Journal of Food Sicience. Volume 73, Issue 9, pages R117–R124,November/December 2008.
  3. Bogdanov S, T Jurendic, Sieber R, Gallmann P. Honey for Nutrition and Health: a Review. J Am Coll Nutr. Dic; 27 (6): 677-89. 2008.
  4. EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition and Allergies (NDA)2, 3. Scientific Opinion on the substantiation of health claims related to honey and “respiratory health through presence of antioxidant phytochemicals” (ID 1161), “the unique composition and ratio of effective substances adds energy to the human body” (ID 3188), and “it stimulates the whole metabolism and the immune system” (ID 3189) pursuant to Article 13(1) of Regulation (EC) No 1924/20061. European Food Safety Authority (EFSA), Parma, Italy. EFSA Journal 2010; 8(2):1484
  5. Olabisi Oduwole, Martin M Meremikwu, Angela Oyo-Ita, Ekong E Udoh. Honey for acute cough in children. Editorial Group: Cochrane Acute Respiratory Infections Group. Published Online: 23 Dec 2014.
  6. BEDCA. Base de Datos Española de Composición de Alimentos.  

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