Esta noche es Nochebuena y celebramos alrededor de la mesa con familiares y amigos, con una cantidad importante de comida, la mayor del catolicismo, el nacimiento del Mesías.

Todavía no entiendo porque servimos en la mesa la mayor cantidad de comida, con mariscos, embutidos y demás como aperitivos y después los platos de comida en bastante cantidad. Por ello, hoy me ha dado por contaros un cuento de invención propia.

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Cuento Pesadilla en la cena de Nochebuena

Hace muy poco tiempo, en una casa cualquiera, durante la cena de Nochebuena tuvieron un problema. Comenzó el día como un día especial, limpiando lo que quedaba pendiente de la casa para dejarla hecha un pincel, poniendo los últimos detalles de decoración navideña, haciendo las últimas compras y, por supuesto, cocinando el manjar que se cenaría esa noche.

Un par de horas antes de cenar toda la familia, comenzaron a preparar la mesa y los últimos detalles de la cena. Conforme se acercaba el momento de la cena, la cocina bullía con familiares y amigos ya celebrando comiendo jamón y bebiendo vino.

Lo normal en cualquier otro día es que después de ese “aperitivo” no tomaran más que unos pocos canapés y alguna gamba, porque no podrían comer más ya que el apetito habría desaparecido. Aunque en aquellas condiciones de fiesta, el vino regaba las copas con mayor frecuencia que en cualquier otra comida familiar, abriendo el apetito en mayor proporción.

Al sentarse a la mesa la familia siguió comiendo como si no hubiera un mañana, entrantes, primeros y segundos platos… Llegando el postre (que no era fruta exactamente), alguno se indispuso. No le llegó a explotar el estómago (como en la imagen de a continuación), aunque sí tuvo que ir corriendo al baño y tomarse siete Almas (¿o eran Almax?) para poder digerir mejor los restos que le quedaban.

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Pues esta es una manera de fastidiar una comida familiar de celebración comiendo por encima de tus posibilidades, por ello lo mejor es comer despacio, disfrutar y, si quieres probarlo todo, no hace falta que te prepares un plato de casa, sino que con una ración menos generosa ayudará a tu digestión y a tu salud.

Disfruta la noche, que en la mesa no falte verdura y fruta. Y lo más importante: abraza, achucha, besa, no discutas y pasa una noche buena.

Felices Fiestas.

Imágenes:
omnia_mutantur via Compfight cc
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