La promoción de productos y dietas milagro cobra una enorme relevancia en los medios de comunicación tras la navidad, que más que unas fiestas familiares parece una preguerra o una preparación para el fin del mundo. Por ello, hoy os voy a hablar sobre productos milagro, pues la lista de ellos es infinita y la industria farmacéutica se frota las manos a costa de la desesperación de las personas. Ellos ya están preparados, pues saben bien que el estado de tu conciencia es crítico.

Photo Credit: lynx_pardina197 via Compfight cc

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Se estima que la ganancia media de peso tras la navidad está en torno a los 2-4 kg. Y la historia de todos los nuevos comienzos de año es la misma: los buenos propósitos, entre los cuales siempre está el querer adelgazar. Un propósito, pues, que nunca se llega a conseguir.

La población, en general, quiere soluciones rápidas, sin esfuerzo. Es por ello que se recurre a este tipo de productos, que nos prometen todo aquello que queremos conseguir: perder peso de manera milagrosa. Pues queridos lectores, siento decirles, que en la pérdida de peso los milagros no existen. Se trata de un camino de lucha constante, esfuerzo diario, responsabilidad y concienciación.

Volviendo a los productos milagro, he de decir que la dificultad del tratamiento de la obesidad ha provocado el aumento de la demanda de “alternativas”, es en este momento donde este tipo de sustancias cobran especial interés entre la población. A pesar de su escasa evidencia científica. Hoy me centraré en algunos de ellos que prometen la supresión del apetito:

Camellia sinensis (Té verde)

El té verde es especialmente conocido por su capacidad antioxidante, pues es rico en polifenoles. Se dice que eleva el gasto energético estimulando la oxidación de la grasa. Otro posible mecanismo incluye la inhibición del apetito, reducción de la absorción de nutrientes y estimulando las enzimas que se encargan de la oxidación de las grasas en el hígado.

Sin embargo, las evidencias positivas en estudios realizados con humanos son insuficientes en cuanto a la reducción del apetito y de la ingesta. Pero sí han podido concluir que es capaz de reducir el peso corporal mediante otros mecanismos, como el aumento del gasto energético.

Caralluma fimbriata

Se trata de una especie de planta comestible, originaria de la India. Sus poderes frente al apetito se le han atribuido a sus esteroides, aunque el mecanismo es desconocido. Se cree que pueden actuar a nivel hipotalámico, enviando la señal de que el estómago está saciado, al igual que ocurre con Hoodia gordinii.

Los estudios realizados en humanos son limitados, y éstos apuntan a que C. fimbriata sí puede ayudar a disminuir la obesidad abdominal (circunferencia cintura) pero son necesarios más estudios para valorar su eficacia en el control del apetito. Además de provocar diversos efectos adversos como: distensión abdominal, flatulencia, gastritis, estreñimiento y erupciones cutáneas.

Citrus aurantium (Naranja amarga)

Originaria del Asia Tropical. Esta fruta a veces es usada en técnicas culinarias, pero su mayor uso es en preparados medicinales para suprimir el apetito. Sin embargo, su seguridad no está demostrada.

Ésta es conocida por su aceite presente en la piel, además de otros fitoquímicos como los flavonoides y alcaloides como la sinefrina, a la cual se le ha atribuido el protagonismo de inhibir el apetito e incrementar el gasto energético, ya que actuarían reduciendo la motilidad gástrica.

Aunque en animales sí se ha contrastado este hecho, la evidencia en humanos no es tan clara. Además de encontrar algunos efectos adversos: hipertensión, daños dermatológicos, diarrea, nauseas, vómitos, dolor de cabeza, migraña, insomnio, ansiedad…

Concluyendo pues, que la naranja amarga no parece ser una estrategia efectiva en la pérdida de peso por inhibición del apetito.

Phaseolus vulgaris (Faseolamina)

Su uso es muy popular en los productos indicados en la pérdida de peso. Se trata de las alubias rojas, producidas en la parte norte de América del sur, América central y Méjico.

La reducción en la ingesta se le atribuye a la presencia de dos lectinas, entre las que se incluye la encargada de inhibir la acción de la α-amilasa (enzima necesaria para la digestión de los hidratos de carbono que ingerimos), suponiendo así, que impidiendo la labor de esta enzima, evitamos la absorción de este nutriente.

Los ensayos realizados en animales, apuntan a que este hecho es cierto, además de una reducción en el peso y grasa corporal. Pero los estudios en humanos son muy limitados, además de contar con una muestra muy pequeña. Siendo necesarios más ensayos en humanos que prueben su eficacia.

Así pues, podemos concluir que las ayudas a base de extractos de plantas con este fin: disminución del apetito, resultan ineficaces en la pérdida de peso. Mi consejo para todas aquellas personas que buscan o esperan “el milagro”: no lo esperen más, pues los milagros en la pérdida de peso no existen y las recomendaciones son claras: cambio en los hábitos alimentarios y estilo de vida. Buena alimentación y ejercicio físico diario: un largo camino por recorrer pero en el que cada paso, por pequeño que sea, cuenta. Así que mucho ánimo y a por todas, pues cuerpo sólo tenemos uno y hay que mimarlo.

Patricia Fernández García.

Bibliografía

KJ Astell, ML Mathai, XQ Su. A review on botanical species and chemical compounds with appetite supressing properties for body weight control. Plant Foods Hum Nutr (2013) 68:213-221.

 

 

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