En esta ocasión, en medio de varios artículos veraniegos, hacemos un paréntesis para hablar de esta enfermedad bastante desconocida para algunos y complicada para los que la sufren.

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¿Qué  es realmente la psoriasis?

Es una  enfermedad inflamatoria crónica que  produce irritación, descamación e inflamación de la piel y puede causar picazón y/o dolor. Suele aparecer en los codos, rodillas, tronco, manos y cuero cabelludo, en forma de manchas o placas escamosas de tamaño variable.

No es hereditaria, pero sí existe una predisposición genética a padecerla.

Además, no debemos ni podemos olvidar que es una enfermedad multisistémica con graves repercusiones articulares, metabólicas, endocrinas y psicológicas. Y así es como debe considerarse y tratarse, algo que no se ha hecho hasta hacer relativamente poco.

¿Cuál es la causa?

Tiene su causa en el sistema inmunológico, en los llamados linfocitos T. Los cuales nos ayudan a protegernos de infecciones y enfermedades. Pero en el caso de las personas con psoriasis estos linfocitos T se activan indebidamente provocando la proliferación y dilatación de los vasos sanguíneos de la piel, lo cual se manifiesta con el enrojecimiento de las lesiones.

Por si fuera poco, también desencadenan una proliferación de los queratinocitos (células de la epidermis), por lo que el proceso de recambio celular de la epidermis se ve alterado. Dicho proceso suele ser de 30 días, pero en personas con psoriasis es de 4 días, por lo que se genera una acumulación de células y se manifiesta en forma de placas de escamas blanquecinas y descamación.

No podemos dejar de recordar que para que aparezca la psoriasis deben coexistir dos tipos de factores: genéticos y ambientales. Hasta un 30% de las personas con psoriasis tienen algún miembro en la familia con la misma enfermedad. Se considera necesaria la predisposición genética a la cual se añaden ciertos factores ambientales como infecciones, traumatismos, estrés, enfermedades endocrinas o fármacos. Los factores ambientales suelen ser cruciales en el inicio de la enfermedad y en la intensidad de los síntomas. En concreto, el estrés físico y emocional son la principal causa de los brotes de psoriasis.

Tipos de psoriasis:

Esta enfermedad puede presentarse de diferentes formas clínicas que pueden aparecer de forma aislada o que una misma persona sufra varios tipos.

  • Psoriasis en placas: es la forma más frecuente y se caracteriza por placas rojas bien delimitadas que pueden variar de tamaño. Suelen localizarse en las rodillas, codos y zona sacra.
  • Psoriasis en las palmas y las plantas: se trata de placas muy secas, densas y rígidas que pueden interferir en la vida cotidiana, ya que la piel suele agrietarse, sangrar y doler. Además, si no hay más lesiones típicas de la enfermedad en otras partes del cuerpo, este tipo de psoriasis suele ser de difícil diagnóstico ya que se parece mucho al eccema crónico.
  • Psoriasis en el cuero cabelludo: suele ser frecuente, incluso puede ser la forma de inicio de la enfermedad. Se presenta en forma de descamación seca (caspa gruesa) sobre una zona roja de cuero cabelludo y puede extenderse hacia la nuca o detrás de las orejas. Suele producir mucho picor.
  • Psoriasis en los pliegues ó psoriasis invertida: en axilas, ingles, debajo de los pechos, entre las nalgas,… Suele ser dolorosa, incómoda y de difícil tratamiento con los medicamentos habituales por la irritación que pueden producir.
  • Psoriasis eritrodérmica y psoriasis pustulosa: son dos tipos graves de esta enfermedad que suelen requerir ingreso hospitalario. Aunque suelen ser muy poco frecuentes.
  • Otras: psoriasis en la cara, en las uñas, en gotas,…

Tratamiento de la enfermedad:

Tal y como podemos imaginar no hay un tratamiento único, sino que dependerá de la gravedad y tipo de psoriasis, presencia de otras enfermedades, estilo de vida, edad y preferencias. Entre los tratamientos más utilizados están: usar medicamentos para aplicar en la piel (cremas, champús,…), fototerapia (exposición a la luz ultravioleta), y en casos complicados se puede aconsejar medicamentos orales, intramusculares o intravenosos.

Es importante recalcar que estos pacientes deberían seguir un tratamiento con enfoque integrativo, y buscar la etiopatología de la enfermedad en dicha persona.

¿Qué podemos hacer nutricionalmente?

En personas con psoriasis es frecuente encontrar anomalías en la composición de la flora y mucosa intestinal (hipermeabilidad intestinal) que se manifiestan por ejemplo con alteraciones en la tolerancia al gluten, sin llegar a ser celiacos, la mayoría serán sensibles a él.

La nutrición juega un papel importante en las enfermedades, y en este caso una alimentación saludable puede ayudar. Por ello, si padeces esta enfermedad no está de más que contactes con un dietista-nutricionista que te ayude a sobrellevarla, además de seguir el tratamiento con tu dermatólogo.

Algunas pautas que nos pueden beneficiar son:

  • Evitar el estrés, todas esas situaciones que nos ponen tensos, nerviosos y/o ansiosos pueden producir un nuevo brote o que empeore el que ya padecemos. Cabe destacar que realizar ejercicio a diario nos beneficiará a nivel de autoestima y a liberar estrés y endorfinas.
  • No tomar comidas precocinadas, bollerías industriales, comida rápida, refrescos,… ya que su exceso de sal, grasas saturadas y azúcar pueden perjudicarnos aún más.
  • Buena hidratación para mantener la salud de la piel: beber 1’5 litros al día de agua y/o líquidos al día. Lo mejor es optar por agua, infusiones, zumos naturales y caldos.
  • Imprescindible la ingesta de frutas, verduras y hortalizas a diario, por ser ricos en antioxidantes, vitaminas y minerales. Recuerda: ¡5 al día!
  • Disminuir la ingesta de alimentos que contienen ácido graso araquidónico, ya que su consumo da lugar a la producción de eicosanoides (sustancias capaces de modular la inflamación) y podría provocar mayor inflamación. Este ácido graso lo encontramos en: carne de vaca, cerdo, mantequilla, huevo, cacahuetes, grasas,…
  • Aumentar el consumo de alimentos ricos en ácidos grasos omega 3, ya que “compite” en el metabolismo con el ácido araquidónico: salmón, sardinas, caballa, arenque,…
  • Tomar alimentos ricos en vitaminas A, E y Selenio, el cual tiene un efecto protector del sistema inmunológico. Sus fuentes son: cereales integrales, frutas, verduras, aceites, legumbres, pescados y lácteos.
  • La levadura de cerveza: rica en vitaminas del grupo B, tiene efecto depurativo y mejora el estado de la piel, uñas y cabello.
  • La vitamina D también juega un papel importante, ya que actúa sobre la capacidad de multiplicación celular. Nuestro cuerpo produce dicha vitamina cuando la piel se expone al sol. Hay pocos alimentos que nos proporcionen vitamina D como tal, por lo que a veces es necesario tomar alimentos fortificados en este nutriente: leche, cereales enriquecidos, etc.….
  • Evitar el consumo de tabaco y alcohol, ya que aumentan el proceso de oxidación celular.

Para finalizar podemos añadir que es imprescindible la existencia de un equipo interdisciplinar (dermatólogo, psicólogo, dietista-nutricionista,…) que aconseje y guíe al enfermo de psoriasis, ya que esta enfermedad puede tener repercusiones psicológicas como baja autoestima, sentir vergüenza de su físico, sobre todo si sus ronchas están en zonas visibles a los demás; consecuencias de salud y en ocasiones no poder llevar una vida totalmente normal.

Aceptar a convivir con la enfermedad, una dieta saludable y personalizada, baños de sol y alguna que otra ayudita, son el mejor remedio paliativo para la psoriasis. Quizás no se cure, pero será todo más llevadero.

 

Bibliografía:

Asociación de Pacientes con Psoriasis y Familiares

National Psoriasis Foundation

 

Photo Credit: LaDonnaVerde3 via Compfight cc

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