Normalmente oímos la palabra ‘queso’ y enseguida nos transportamos al país galo, pero España goza de una amplia gama de este rico producto. Tanto es así, que ya existe un listado con más de 100 quesos tradicionales del país.

Según el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, clasifica a este alimento según el tipo de leche  que se utilice. Así, podemos encontrar quesos elaborados a partir le leche de vaca, oveja, cabra o mezcla de varias de ellas, y cada uno tendrá unas características organolépticas (sabor, olor, textura, color…) diferentes. Los quesos hechos con leche de vaca son típicos de la zona norte y cornisa cantábrica, los de oveja de las mesetas y los de cabra se elaboran en la zona sur y levantina de la Península.

Photo Credit: QUESERIA LA ANTIGUA Flickr via Compfight cc

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Clasificación de los quesos

Hay varios tipos de clasificaciones, según el proceso de elaboración, su contenido en humedad o su maduración. Pero voy a hablaros de los diferentes tipos de queso según su contenido en materia grasa.

–          Extragrasos: contienen más del 60% de materia grasa.

–          Grasos: 45% materia grasa como mínimo y 60 % máximo.

–          Semigrasos: desde un 25 % hasta un 45% de grasa.

–          Semidesnatados: contienen desde un 20% mínimo hasta un 25% de grasa.

–          Desnatados: su contenido en grasa es menor del 10%.

Quesos con Denominación de Origen

Son quesos típicos de una región. Todo el proceso, desde el inicio hasta su comercialización, debe realizarse en la zona. En caso de que no cumpliera estos requisitos no obtendrían esta etiqueta y se les denominaría, por ejemplo, ‘queso tipo manchego’.

Algunos ejemplos de quesos con DO son el queso de tetilla, el queso mejorero, el queso Roncal o el queso de Cabrales.

¿Qué nutrientes aporta?

El tipo de nutrientes y su densidad van a depender del tipo de leche con el que se haya elaborado, los procesos de maduración. Cuanto más maduro o curado es un queso, mayor cantidad de grasa aporta y los procesos tecnológicos a los que haya sido sometido el alimento.

Los quesos frescos tienen menor contenido de proteínas y menos grasa que los quesos más curados. Cuanto más humedad presentan, menor contenido de grasa presenta.

Son ricos en minerales como el calcio, el fósforo o el sodio.

Y en cuanto a vitaminas, las liposolubles A y D están más presentes en los quesos maduros.

¿Por qué nos gustan tanto?

Está presente perfectamente integrado en nuestra dieta habitual, aunque también tengo que decir, que al igual que resulta placentero para muchas personas, otras muchas lo detestan. O por lo menos, según el tipo de curación del queso, porque como ya he mencionado antes, esto tiene mucho que ver en las propiedades físico-químicas y organolépticas.

Es un muy buen compañero de las pastas para hacerlas más cremosas y darle ese toque tan particular. En las ensaladas, los reyes son los quesos frescos o desnatados, les otorgan  sabor, color y están indicados para conseguir un plato bajo en calorías y también conseguimos un pequeño aporte de proteínas.

También en postres es protagonista, aquí se usan más los cremosos o mascarpone ( aunque en sí, no es un queso sino que se le añaden bacterias  a la nata que se usa para la elaboración del parmesano.

Y como no, ¡en las tapas! Un suculento placer que podemos disfrutar a cualquier hora del día acompañado de un trocito de pan y un buen vino.

Por tanto, lo dicho, a disfrutar de este magnífico alimento con cualidades y variedades tan diferentes para todos los gustos.

 

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