Running y deporte, una visión motivacional

¿Por qué cuesta tanto hacer deporte? Y voy a dar una respuesta más que obvia y evidente, pero en la sociedad actual, en la que todo es inmediato y rápido. Todo aquello que requiere un esfuerzo por nuestra parte, parece que en seguida lo abandonamos a un segundo plano. La frase más típica es aquella de ‘yo en enero empiezo a cuidarme’,  ¿y qué pasa, qué durante el resto del año no vivimos? Pues parece que no, sobrevivimos quizás. En ambientes de estrés laboral elevado, la familia, la casa…siempre la excusa perfecta es la falta de tiempo. Y a pesar de que el post va dedicado al deporte, por supuesto también haré referencia a un estilo saludable en general.

Deberíamos tomar conciencia durante todo el año de lo que comemos, cómo comemos y cómo lo gastamos. Ya que mantener un correcto equilibrio entre estos tres factores, junto con la buena higiene del sueño, sería la pieza clave para no volver atrás.

Los comienzos

Empezar a hacer deporte, y sobre todo si has mantenido un estilo de vida sedentario durante casi toda tu existencia, exceptuando aquellas clases de educación física y las tres o cuatro veces que te has planteado ir al gimnasio, pero todos sabemos que no has durado ni un mes,  es muy difícil. Pero como todos los comienzos de algo nuevo. Ya que tu cuerpo piensa ‘¿qué está pasando?, ¿por qué tanto estrés de repente?, y vienen el cansancio, las agujetas, las frustraciones y posibles lesiones.

El ser humano, como mejor funciona ante situaciones complicadas es, en la mayoría de los casos, buscando una motivación extra que le ayude a conseguir ese objetivo costoso. Pues bien, habrá que plantearlo así, ya que no a todo el mundo le encanta hacer deporte. Se puede intentar diseñar una meta, una estrategia o incluso hasta una apuesta para lograr ese objetivo.

La experiencia

Pero por experiencia propia, y en mi caso el enganche al running fue por una apuesta, el plan de acción ha funcionado. El primer mes fue un desastre total y absoluto porque notas que no avanzas, tienes agujetas en músculos que ni siquiera sabías que existían, el que corre a tu lado lo hace más rápido y durante más tiempo, te desesperas…Pero por fin van llegando esos días en los que cumples objetivos de tiempo, velocidad y resistencia, y ay…eso, os juro que no tiene precio. Es un sentimiento de satisfacción tan grande, ver que todo el esfuerzo invertido, los malos ratos, incluso lloros, han valido la pena…Es una de  las mejores sensaciones que se pueden tener.

Y por ello, te enganchas, no puedes concebir tu día sin tu carrera, a pesar de que llegues cansada del trabajo o porque hayas dormido mal, tu sesión no te la quita nadie, porque quieres más, seguir mejorando cada día. Por eso pienso que lo importante para empezar a hacer deporte es sin duda la motivación, ya sea perder peso, mejorar la condición física o apuntarse a una carrera popular. Creo que el deporte hace que te conozcas a ti mismo, tus limitaciones que no son tantas, tus ganas, buscar tu momento de relax y encontrar esa magnífica armonía entre cuerpo y mente.

Yo os animo a que empecéis a realizar la actividad deportiva que más os guste, disfrutaréis con ella y a la larga, se convertirá en vuestra compañera de viaje

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