Sobremesas navideñas más sanas

Ya por estas fechas, todo nuestro entorno pone de manifiesto de forma desastrosamente exagerada que se acercan los excesos navideños. Anuncios de televisión, supermercados abarrotadísimos de dulces y productos navideños, cestas navideñas cargaditas de azúcar, etc.

Y es que no solo parece “natural” tener que ponerse morado los cuatro días señalados (o más… en algunos casos), sino que también se ha convertido en una costumbre sucumbir a una sobremesa dulce y grasienta que acaba de poner la guinda al santo empacho navideño.

¿De verdad es necesario enlazar la comida con una sobremesa cargada de dulces, postres, azúcar, galletas…? ¿Por qué no cambiar el chip? ¿A caso no se puede disfrutar de la familia sin tener que seguir comiendo y bebiendo? Es más, sabes perfectamente que sigues comiendo sin hambre, simplemente por el mero hecho de tener la mesa abarrotada. Que si una galleta por aquí, un trocito de turrón, un polvorón por allí, ahora un ferrero, otra copita de licor…

Pues no. No hay ninguna necesidad. Y ni mucho menos tener una sobremesa abarrotada significa pasárselo mejor o disfrutar más. Es una cuestión de filosofía de vida, dado que soy de las que creen firmemente que comer bien es sentirse bien, y por ende, maltratar al cuerpo con empachos consecutivos no es hacer las cosas con sensatez (y el placer es efímero).

Este año he decidido proponerte 5 sobremesas saludables y divertidas, totalmente compatibles con estar y disfrutar de la familia y que harán reír a más de uno.

Idea nº1: ¿Nos hacemos un bingo?

Es algo que empecé a hacer cuando conocí a mi marido. La tradición familiar es despejar un poco la mesa (poco… a mi pesar) y jugar al bingo en familia. ¡Te partes de risa e incluso la abuela se apunta! Eso sí, necesitas un bingo de juguete y ganas de pasarlo bien. Lo de jugar con dinero de verdad, ya lo dejo a tu elección.

Idea nº2: Paseito navideño

¿Y por qué no? Dar un paseo suave después de la comida puede ayudar a digerir mejor. Eso de quedarse plantado en la silla no es obligatorio. Hacer ejercicio despeja la mente y puedes aprovechar para seguir hablando con tus familiares y amigos. Y si vives en una zona con actividad, seguro que hay cosas que hacer o que ver en la calle esos días.

Idea nº3: Juegos de mesa

Es la opción más típica, pero siempre divertida. Lo ideal es encontrar alguno en el que puedan jugar varias personas o incluso hacer equipos. Por ejemplo formar equipos para darle una chispita de motivación y competición (sana), preparar premios…

Idea nº4: El juego del “UNO” con más emoción

Esto lo descubrí hace relativamente poco. Nos juntamos unos amigos y empezamos a jugar al ya conocido juego del “UNO” pero con la norma añadida de no poder decir ciertas palabras. Por ejemplo, comenzamos con la norma de quién diga la palabra “no” roba un carta. ¡No te imaginas como nos partíamos de risa! Y lo que cuesta hablar normalmente teniendo que prestar atención a cada sílaba que sale por tu boca.

Idea nº5: ¡Muévete!

Otra opción es la de hacer cosas que impliquen movimiento. Puede ser un juego que implique gesticular, bailar, mimetizar, ponerse en escena… Lo que sea, pero ¡muévete!

¿Qué te parece? No es nada difícil, todo es cuestión de tomar decisiones acertadas (que no siempre implica hacer lo que hace todo el mundo). Seguro que se te ocurren más ideas para sustituir la sobremesa obesogénica tradicional. ¡Anímate y envíanos tu propuesta!

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