El té tal y como lo conocemos en Occidente, se refiere a la infusión obtenida a partir del arbusto Camellia sinensis ó árbol de té. Esta planta tiene su origen en China, donde desde hace varios siglos se masticaban sus hojas, ya que las infusiones de té fueron apareciendo poco a poco en la historia. Es en el siglo XVII cuando llega a Europa, hasta que llegó a ser un casi indispensable en Reino Unido o Irlanda.

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El té es la segunda bebida más consumida en todo el mundo después del agua.  Principalmente se distinguen 4 tipos de té en función del proceso de elaboración:

  • Té negro: las hojas del té se dejan marchitar varias horas para prensarlas más tarde y finalmente se dejan reposar para que se den los procesos de oxidación. De este modo se consigue un color oscuro en sus hojas. Su sabor es amargo con recuerdos de frutas.
  • Té Oolong: en este caso la oxidación que sufre este tipo de té es mucho menor que la del té negro. Su infusión es de color ámbar, sabores astringentes y afrutados. Podríamos decir que es el intermedio entre el negro y el verde.
  • Té verde: las hojas frescas recolectadas se enrollan y se hierven para inactivar sus enzimas para ser secadas posteriormente con aire caliente. Este proceso es el responsable de que se creen una serie de moléculas aromáticas que conforman sus colores amarillos y verdes, así como su sabor afrutado que recuerdan a la hoja original.
  • Té blanco: se obtiene un té de elaboración simple y sencilla en el que sólo se dejan secar las hojas.
  • Té Pu-Erh: en esta variedad, las hojas se almacenan durante varios años en unas condiciones específicas que hacen que el té verde se convierta en rojo, gracias a la fermentación producida por las bacterias allí presentes. Tiene un sabor terroso y ahumado.

Teína y cafeína ¿son iguales?

Pues la respuesta es sí, químicamente son la misma molécula. Es importante señalarlo porque es frecuente oír que el té es más sano que el café porque no tiene cafeína.

En cuanto a las múltiples propiedades que se le suelen otorgar al té, especialmente el verde en el mundo de la dietética, cabe destacar que los estudios que se han realizado han sido en su mayoría in vitro. Por tanto no se puede hablar de resultados comprobados en personas. La propiedad más importante del té verde sería la de ‘quemagrasas’. Hay estudios que relacionan su consumo con una disminución de la grasa corporal, ya que se ha observado que podría emulsionar grasas y por el efecto de la cafeína, incrementar el gasto energético.

Otros estudios hablan de la capacidad antitumoral que pudiera tener gracias a los compuestos fenólicos presentes en el té verde.

También se ha estudiado in vitro, los efectos que pudiera tener este tipo de té sobre el colesterol y triglicéridos, bajando sus niveles en sangre.

Por tanto, son propiedades que aún no están demostradas, careciendo de un estricto rigor científico. Por ello, el té es una buena fuente de hidratación y también de disfrute para los amantes de esta bebida, dada la gran variedad que podemos encontrar actualmente en el mercado.

 

Bibliografía

  • Tratado de nutrición / Nutrition Treatise: Composición Y Calidad Nutritiva .Ángel Gil Hernandez
  • http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23992224
  • La cocina y los alimentos. Enciclopedia de la ciencia y la cultura de la comida. McGee, H. Ed. Debate. 2000

Photo Credit: Eduardo Mueses via Compfight cc

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